No le va la democracia

30 Enero 2007

Acabo de leer en ELPAIS.com unas declaraciones de Rajoy sobre la manifestación de ayer de apoyo al lehendakari Juan José Ibarretxe. Dice que esa marcha “no es aceptable en democracia”. Y me pregunto: ¿que es aceptable para Rajoy?

Rajoy rechaza manifestaciones de apoyo ciudadano a las instituciones. Rechaza que el pueblo se exprese. Y le hecha la bronca. Esto sí que no es bueno, en democracia, para quien aspira a gobernar. Aún más cuando uno rememora que este señor y su partido rechazaron una de las mayores manifestaciones del pueblo: aquella que, desde la expresión democrática en las urnas, sacó al PP de la Moncloa, en 2004, para mayor indigestión de la derecha. A Rajoy no le va la democracia.

El PP que lidera (o al menos así dicen) lleva tres años caracterizándose por un rechazo absoluto a todo lo que no sea fruto de su pensamiento. Quieren que todo se haga como ellos dicen, respetando con precisión sus puntos y comas, como cuando gobernaban en mayoría absoluta. Quieren, piden, exigen. A este paso, pedirán que el PP sea el partido único, como ya lo ha sido en su día la derecha… Y que los sus alcaldes y concejales gocen de inmunidad judicial, ya que estamos…

En su rechazo absoluto a todo, Rajoy ha llegado hasta a enfrentarse al pueblo, al electorado. Como progresista, lo podría celebrar: tenemos PP en la oposición para tiempo. Pero como ciudadano, lo lamento: seguirán entorpeciendo todo lo que puedan, hasta lo más necesario para el país.


Desesperación municipal

15 Enero 2007

El asesinato del alcalde de Fago, Miguel Grima, del PP, ha llevado a la luz un problema que suele ser tapado por su poca relevancia fuera del ámbito local. Un tal acto ilegal, que evidentemente nada puede justificar, no deja sin embargo de preocuparme en lo que a sus posibles motivaciones se refiere. Según relataron ayer los medios de comunicación, este señor era odiado por gran parte de la población de su pueblo, por causa de su exceso de autoritarismo y su afán por entorpecer los trámites administrativos básicos de vecinos por los cuales no tenía simpatía. Llegando la situación hasta la más dura pesadilla para algunos. Vecinos que no podían ni echarle de la alcaldía en las siguientes elecciones, debido a que el propio primer edil les negaba el empadronamiento municipal.

Una tal situación, me temo que no sea única en España. Debe haber cantidad de pueblos gobernados por auténticos caciques. Alcaldes todo poderosos, despreocupados por una buena gestión municipal y solamente interesados por lo que del cargo se pueda sacar personalmente, que se salvan una y otra vez de acusaciones públicas colocándose en situación de victima y esgrimiendo una cara de ángel.

Mi pueblo de origen, en Zamora, es pedanía de un municipio cuyo alcalde (PP) es objeto de la más dura crítica de los que se atreven a decir algo. Que si el “cabezón” (así le llaman) no tuviera compradas a dos o tres mentes manipulables y atemorizados a los ancianos que residen todo el año en el pueblo, probablemente el rechazo sería unánime. En las elecciones, sale elegido en cada ocasión gracias al apoyo de su círculo de fieles y de sus técnicas del día de votación: ir a buscar a cada anciano a domicilio, con su coche personal, para llevarlo hasta la urna (lo que pase el coche con papeletas y sobres, ni lo digo). Y llamar personalmente a los que no se presentan en la mesa electoral, para preguntarles porque no van a votar… Así lleva en el cargo desde la dictadura. Los ancianos que viven en el pueblo, si les preguntas porque le votan, te contestan: “si no le votas, hijo, se enfada” o “yo de política no entiendo”. Los demás vecinos, que debido al subdesarrollo de la provincia de Zamora (y de Castilla y León en general) trabajan y residen en Madrid, Barcelona, País Vasco, Navarra, Suiza, Francia o Alemania, cuando vienen el fin de semana o a pasar vacaciones, topan con los mismos problemas: que se ha asfaltado toda la calle (antes de piedras y barro), pero delante de tu casa no. Que sigues sin tener farolas en tu esquina para ver donde pisas. Que el alcalde sigue rechazándote el enganche al agua, tras solicitárselo durante veinte años e incluso tras haber pagado la cuota que te facturó. Que no hay contenedor de la basura en un rayo de 300 metros.

Lo peor, en el caso de este ayuntamiento (lo mencionaré: Rosinos de la Requejada), es que cuando tenías algún problema de poco alcance, todavía podías contar con el servicio al ciudadano que prestaba el único funcionario, el secretario del ayuntamiento. Pero recientemente, el alcalde ha colocado a su hija en el puesto. Ella te conoce y actúa como sabe que su padre quisiera verla actuar. El cabezón lo tiene todo bien atado. A este punto, lanzo una propuesta: la ley debería impedir tales compatibilidades de cargos en el seno de una misma familia.

El único concejal del PSOE me decía un día que, en el pasado, se enteró poco tiempo antes de las elecciones que el alcalde le había sacado del padrón municipal. Cuando me enteré del caso del alcalde de Fago, que no dejaba a la gente empadronarse, no pude que relacionarlo con este otro caso que describo. Situaciones, en definitiva, que llevan a la desesperación de la gente. Una desesperación municipal que, alejada del enfoque mediático en sus fases iniciales, lamentablemente solo sale a la luz pública bien avanzada la crisis.


La oportunidad perdida de Batasuna y el extremismo del PP

12 Enero 2007

Batasuna acaba de anunciar que no acudirá a la manifestación de Bilbao, mañana sábado. El jueves, cuando el lema previsto para el acto era “Por la paz y el diálogo”, Batasuna anunció que participaría en la marcha. El lehendakari, a petición de los socialistas vascos de Patxi López, añadió entonces unas palabras al lema, para que quedara finalmente en “Exigimos a ETA el fin de la violencia. Por la paz y el diálogo”.

Durante todo el día de hoy, se mantuvo la incógnita sobre si Batasuna mantendría su participación con este nuevo lema. Se jugaba algo gordo. Participando, Batasuna habría condenado el terrorismo, abriendo la vía hacia su legalización. Batasuna tenía que haber aprovechado esta oportunidad para lanzar un mensaje positivo del mundo abertzale al resto de la sociedad, cansada, tras el grave error que supuso la bomba en Barajas. Pero perdió la oportunidad.

Otra manifestación tendrá lugar en Madrid. Y el PP dijo que si al lema no se le añadía “por la libertad”, no participaría. Hoy, se le añadió al lema lo que quería el Partido Popular. Pero aún así, el PP mantiene que no irá. ¿Pero que diablos quieren? Ni ellos lo saben. Balance: mañana, la sociedad se manifestará en contra del terrorismo. Faltarán solo dos: el PP y Batasuna. Los dos extremos.


Habrá que madurar y aceptar la puerta cerrada

7 Enero 2007

Paloma

El 30 de diciembre, ETA puso fin a su tregua, iniciada el 22 de marzo de 2006. Causó las dos primeras muertes desde 2003. La bomba en la T4 de Barajas pulverizó el proceso de paz que el Gobierno había iniciado, con autorización del Parlamento y apoyo ciudadano. La tregua duró 9 meses y 8 días.

¿Que ha pasado? Echemos un vistazo al retrovisor. Puede ser útil.

En mayo, el Parlamento dio el visto bueno al Gobierno para buscar la paz, tras el anuncio de tregua indefinida realizado por ETA en marzo. En junio, el PP, contrario al diálogo que sin embargo practicó cuando gobernaba, rompió el habitual apoyo de la oposición al Gobierno en materia antiterrorista. Esa ayuda que nunca le ha faltado a Felipe González ni a José María Aznar. Pero sí a José Luis Rodríguez Zapatero, que no pudo confiar en la oposición. A pesar de esta dificultad, el presidente anunció en una declaración institucional, el 29 de junio, la apertura del proceso de paz. El PP, débil, desleal, obsesionado por propiciar el fracaso de Zapatero donde sea y pasando por encima de los muertos (como en el 11-M), optó por la estrategia de alarmar en permanencia a la opinión pública, que a pesar de todo confió en el proceso. El PP presionó al Gobierno en el Parlamento, para que la alarma no abandonara la primera línea en los medios de comunicación, por lo tanto en la opinión pública. Fomentó la aprensión y la duda en el campo de los demócratas, en la base ciudadana. Y los medios mantuvieron un ritmo que el Gobierno, a través del ministro del Interior, declaró no poder seguir. Porque un problema tan grande, que duró de un gobierno para otro, no se solucionaría de un día para otro.

Actor que tampoco ayudó, la Asociación de víctimas del terrorismo se metió en contra del Gobierno, a través de manifestaciones cómplices del PP. Como si la paz dañara a la propia asociación. La AVT, politizada al máximo y descrita por la prensa internacional como “manipulada por los conservadores”, ha perdido toda independencia y credibilidad. Días después del atentado de Barajas, ha demostrado su verdadera cara, organizando concentraciones repletas de insultos a Zapatero, como si el presidente tuviera la culpa de la bomba. En lugar de silenciosas, como siempre tras un atentado.

Hablando de actores, la ilegalizada Batasuna ha sido otro. Considerada como altavoz de ETA, parece serlo cada vez menos. Diseñándose ETA como un actor a parte. Visto lo visto, la influencia de Batasuna sobre la banda no es la que se pensaba. Tras el atentado, Arnaldo Otegi ha expresado su solidaridad con los afectados y su deseo de que se encontrara el entonces único desaparecido en el lugar de la explosión. No es una condena, pero es un paso. Otegi, que evidentemente no controla a las bases de ETA, tuvo que tensar su discurso días atrás para recuperar terreno en ese entorno. Pero el entorno, desconectado, interpretó las palabras del dirigente abertzale como un visto bueno al endurecimiento de ETA, que deseaba. Vano pero llamativo ha sido el intento de Otegi, tras el atentado, de salvaguardar la vía abierta.

¿Que hace falta a partir de ahora?

En 1999, cuando la tregua de ETA se rompió, el entonces líder del PSOE, Joaquín Almunia, se puso al lado del Gobierno del PP para avanzar juntos hacia la paz. Rajoy debería hacer lo mismo, ahora, con el Gobierno del PSOE. No lo hará, en línea con su equivocada y gravísima actitud que, queramos o no, resulta ser un problema de mayor calado al intentar la paz.

En la AVT, han de desmarcarse del PP y plantearse como gran objetivo su desaparición, actuando en consecuencia. Me explico: todos los demócratas deseamos que llegue el día en el cual no haya más víctimas del terrorismo. Y entre los demócratas tengo el deseo de incluir a los miembros de la AVT. Pero ellos deben darse cuenta de la problemática contradicción que salpica su acción: dicen actuar por las victimas, pero no hacen nada para que no se incremente el número. No cabe anteponer su futuro como asociación o como dirigente (político) a vidas que aún no han sido enfocadas por el terrorismo pero que podrán serlo si no hay paz.

Por parte del mundo abertzale, parece necesario recuperar orden y consenso interno, para difundir un inequívoco mensaje positivo a través de portavoces dotados de margen de acción. Tras los acuerdos de Irlanda del Norte, las milicias católicas (IRA) y protestantes depositaron sus armas. Pero algunos milicianos rechazaron la idea y fomentaron atentados en contra de la represión oficial. Hace falta pues inyectar una buena dosis de unidad y paciencia en las bases de ETA. Al mismo tiempo que resulta preciso, en el entorno, un nuevo análisis de la situación española y vasca, notando oportunamente que, desde que se creó la banda, se ha producido una considerable evolución política. Un editorial europeo del 1 de enero decía que las bases de ETA vivían bien de lo que recaudaban por extorsión. Y que el fin de la violencia les obligaría a buscar empleo y rutina. Terroristas, en definitiva, más gángsteres que revolucionarios.

En resumen, hace falta que varios actores den su brazo a torcer. En cuanto a los demás protagonistas, necesitan de mucha calma y ánimos. La situación no es irreversible. Llevamos meses recordando que el proceso será “largo, duro y difícil”. ¿A caso a alguien se le ha olvidado la palabra “difícil”? El último drama era casi imaginable. Hay que superarlo, aprendiendo por ello de los fallos de la concluida fase.

Volveré a subrayar lo que ya dije en anteriores ocasiones: hace falta menos ruido mediático entorno a toda negociación, que ha de realizarse sin luz y taquígrafos. Y cuanto más importante sea una negociación, menos conocimiento público debe haber de ella. Ante un eventual nuevo proceso, seamos todos más participes. En ambas partes de la mesa, las bases deberán aceptar quedar detrás de la puerta cerrada, sin eco del diálogo. Para que nada les incite a presionar a sus representantes en un u otro sentido. Es el precio a pagar. Un precio elevado, más que nada por ser incompatible con la curiosidad humana. No porque las bases pierdan mucho. La entera sociedad, compuesta por buenos y malos, deberá animarse, desde la madurez. Cuando esté preparada, se abrirá con éxito una nueva era para todos.


Invasión de SMS

2 Enero 2007

Cada 1 de enero, recibo cientos de mensajes en el móvil para desearme feliz año. El hecho, además, se incrementa de año en año. Es un momento único, pues en un mismo día recibes mensajes de todo tipo de gente, de todo tu repertorio telefónico. Incluso de aquellos que no te contactan ni una vez en el resto del año. O que no contactas tu mismo en esos doce meses. No sé si os pasa igual, con esta tradicional invasión de SMS. Se podría estudiar el fenómeno, en términos de sociología. En todo caso me llama la atención.