Los protagonistas del día son policías. Han actuado en defensa de un ministro, José Bono, que había sido agredido por militantes del PP bajo la mirada atónita de toda España. Detuvieron a estos (presuntos) agresores tres días después de la manifestación de la AVT del 22 de enero de 2005. Y por detener a militantes del PP, fueron castigados por la Audiencia Provincial de Madrid a penas de cárcel. Ahora, el Tribunal Supremo ha anulado esta decisión judicial madrileña en contra de los policías, que cumplieron con su deber. Ya era hora de que se reconociera el derecho de las fuerzas de seguridad a investigar una posible agresión a un ministro…
Toda España pudo ver, tanto en fotografías como en vídeos, tres militantes del PP en actitud violenta: Isidoro Barrios y Antonia de la Cruz, dirigentes ‘populares’ en Las Rozas (Madrid), y Carlos María Ruiz, vocal del PP en Carabanchel. Al ministro lo odiaban y le querían dar una paliza. Esto ocurrió después de que el PP de Madrid enviara una circular a sus agrupaciones para movilizar a su gente mediante falacias, en contra de un Gobierno socialista al que acusaba de excarcelar a etarras gracias a una presunto nuevo Código penal aprobado por Zapatero, cuando en realidad el Código penal seguía siendo el del 1973 (probablemente redactado por padres del PP, vista su fecha de entrada en vigor).
El PP convirtió el intento de agresión a Bono en el “episodio más oscuro de la democracia”. Consiguió la muy probablemente injusta dimisión del entonces delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez. Con sus gritos y mentiras, quiso lograr también la del ministro del Interior, sin éxito. La sentencia del Supremo desbarata ahora un año y medio de maniobras del PP, como bien destaca El País, que dedica un interesante editorial al asunto, intitulado No fue detención ilegal. Queda una vez más demostrado que somos demasiado buenos con esta oposición mentirosa y sin escrúpulos: un PP que manipula tanto que acaba convenciendo al propio inocente de cualquier culpabilidad. Apostaría cualquier cosa que, ocurrido el mismo episodio bajo el último gobierno del PP, con Acebes en lugar de Bono, son los agresores y militantes de la oposición que hubieran sido condenados a penas de cárcel, y no los policías.
No nos dejemos caer en la trampa. Hay dudas, en el PSOE, sobre la conveniencia o no de pactar el Gobierno de Navarra con Nafarroa Bai, el partido de la diputada nacional Uxue Barcos. Mi pregunta es la siguiente: ¿las hubo, estas mismas dudas, cuando el PSC de Maragall y Montilla pactó con ERC? ¿Las hubo, cuando el PSdeG de Touriño pactó con el BNG? Claro que las hubo. Se superaron y se comprobó el acierto de haberlas superado. ¿Ha dado mal resultado el pacto del PSdeG con el BNG? La respuesta es no. Galicia está funcionando a la perfección. Y Cataluña también, por mucho que algunos protesten y suden de envidia.
Desde la derecha nacional, están intentando meter presión para que el PSOE desautorice al PSN cualquier pacto con NaBai. Esta formación, puramente navarra, está integrada por corrientes del PNV. ¿Pero es peligroso el PNV de Imaz? No tanto como el de dirigentes vascos del pasado, que eso sí, fueron solicitados en 1996 por el PP de Aznar para apoyarle en el Gobierno de la Nación. El PNV de Imaz es un partido responsable. En cuanto a NaBai, concretamente, ¿ha sido peligrosa la diputada Barcos en el Congreso? No. Más bien aportó elementos interesantes al debate nacional.
Se puede discrepar, siempre y cuando sea de forma responsable y sensata. Se puede debatir, siempre y sin condiciones. Pero lo que no se puede, es entregar llaves en mano el Gobierno de Navarra a una formación que los navarros ya no ven en su gobierno. Al PP, ya le dimos el Ayuntamiento de Pamplona. Y le hemos dado el Gobierno de Canarias. El PSN debe pactar con NaBai y Fernando Puras ser el próximo presidente navarro. Porque tampoco se puede perder una oportunidad tan buena de pegar el cambio a la Comunidad Foral, garantizando su futuro y impulsando novedades necesarias, como los socialistas siempre supimos hacer donde hemos gobernado a lo largo de nuestros 127 años de historia.
Debo decir que lo lamento. Ayer, por primera vez desde hace décadas, la ciudad de Zamora podía haber cambiado de color tras unas elecciones municipales. Pero no lo hizo. El 27 de mayo, el PP, liderado por la ex-consejera del gobierno regional Rosa Valdeón, sacó solo 12 de los 25 concejales que componen el ayuntamiento, perdiendo la mayoría absoluta que hasta ahora le había permitido gobernar hegemónicamente. El PSOE, encabezado por el ex-subdelegado del Gobierno, Carlos Hernández, logró 8 ediles. Izquierda Unida tuvo 3 escaños. Y Adeiza, un partido local que se dice independiente pero que está asociado a la Unión del Pueblo Leonés, sacó 2 concejales. Estos últimos, decisivos para formar una coalición. Los ciudadanos progresistas la desearon para cambiar el rumbo en la capital provincial.
A última hora, en la investidura, el jefe de los ‘independientes’, Miguel-Ángel Mateos, ha torcido su preacuerdo del viernes con el PSOE e IU y se negó a aportar apoyo a Carlos Hernández. De tal forma que, auto-votándose, entregó la Alcaldía a Rosa Valdeón, cuyo partido una vez más se queda con el mando en una ciudad en la cual la perpetración del PP en el poder tiene como consecuencia un llamativo estado permanente de subdesarrollo.
La actitud de Mateos no me parece correcta. Este hombre, que durante la campaña abogó por el cambio en Zamora, una vez elegido acabó apoyando al continuismo. Una auténtica traición para sus electores, sobre cuyo sentido del voto Mateos escupió. Después de negarse a negociar con los representantes de partidos en la capital, Mateos protagonizó negociaciones en Valladolid con el presidente regional del PP, y en Madrid con altos cargos del PSOE. Quería ser alcalde, sin darse cuenta de que se pasaba tres veces de la raya. No desveló hasta el último minuto a que candidato a alcalde aportaría sus dos votos de apoyo. Pactos puntuales serán inevitables para evitar la caída de Valdeón a lo largo de los cuatro años. Hoy, Mateos cree que tiene la llave del gobierno local. Pero se equivoca. Valdeón, ante un tal inestable, podría cerrar acuerdos con otras fuerzas políticas.
Quiero decir gracias. Gracias a todos aquellos políticos que, con elegancia, talante, responsabilidad y altura de miras, supieron, hace 30 años, marcar el inicio de una nueva era para un país que demasiado había sufrido. Gracias a un Rey que supo sorprender en positivo y demostrar el valor que puede alcanzar la valentía de un hombre. Llamada a modernizarse, España legalizó a los partidos que no lo eran y organizó en 1977, el 15-J, sus primeras elecciones democráticas, inaugurando canciones y músicas que quedaron en las hemerotecas y en la memoria. “No concebimos la libertad si los hombres no pueden ser iguales”, dijo entonces Felipe González, secretario general del PSOE. Había que cambiar las bases de aquella sociedad, con el consenso del pueblo, para construir el futuro. Se adoptó la Constitución. Nuevas reglas del juego que abrieron las puertas al cambio, tan necesario, tan anhelado.
El PP no apoya al Gobierno porque no quiere que el PSOE logre el fin del terrorismo. Un tal hecho sería la tumba política del partido de la derecha. La mejor prueba es que, tras haber colocado la banda terrorista en el centro de su campaña, Rajoy sacó rédito allí donde más pudo marear a la gente con sus falacias. Siempre que ETA esté en el aire, el PP sacará jugo: estando en el gobierno, beneficiándose del cómodo y garantizado apoyo del PSOE; estando en la oposición, atacando vilmente al Gobierno del PSOE.
Me alegro. La Unión Europea ha ratificado hoy la norma que reduce hasta en un 70% el precio de usar el teléfono móvil desde el extranjero. Así, a partir del próximo 1 de julio, bajarán los precios de las llamadas de teléfono móvil en itinerancia en países europeos. Y el próximo objetivo de Europa será la bajada de tarifas en los SMS y en el acceso a Internet. Esto se llama estar cerca de las demandas de la gente, que hasta ahora pagaba una barbaridad cuando salía de su país: se nos cobraba el paso de una frontera nacional, a pesar de estar en un “mercado común”. Europa avisa a las empresas: estará al loro para que no traten de compensar a costa de otros incrementos la pérdida de ingresos de las llamadas de “roaming”.
El reglamento obligará a las compañías a que el coste sin IVA que afronte un consumidor cuando llame por móvil desde un país de la UE distinto al de origen no exceda 49 céntimos por minuto en 2007, 46 céntimos en 2008, y 43 céntimos en 2009. El precio actual de estas llamadas oscila entre 1 euro y 1,25 euros por minuto, informa El País. La norma también prevé la reducción progresiva de la factura cuando el consumidor recibe llamadas en el extranjero: máximos de 24 céntimos en 2007, 22 en 2008 y 19 en 2009.
Que no se nos escape: estamos ante una ventaja para todos los españoles, pero sobretodo para los de Europa, que viajan a menudo a su país de origen y que usan su móvil extranjero en España, pagando hasta ahora precios descomunales. Gracias a esta novedad, que mereció el apoyo del Gobierno de Zapatero, los ciudadanos pagarán menos por sus llamadas.
“Nunca se había criticado al Gobierno tras el fin de la tregua”, dijo el presidente Zapatero en el Senado. Y tiene toda la razón. La actitud de la oposición es rotundamente inadmisible. El PP no puede decir que apoya el esfuerzo antiterrorista del Gobierno, si pone condiciones a ese apoyo: Rajoy está exigiendo al Gobierno que aplique en detalle todo lo que quiere la oposición. Esto nunca se ha visto, nunca. La iniciativa, en democracia, la toma el Gobierno. Para eso lo han elegido los ciudadanos. Y la oposición, en materia antiterrorista, apoya y calla. Siempre ha sido así, en pro del interés del país.
Es simple: si la oposición no calla, es que está criticando. Y si critica, es que no apoya. El PP no puede decir que apoya si al mismo tiempo pretende marcar los pasos según su visión, que pudo aplicar durante sus 8 años de gobierno y que no cosechó ningún éxito. Me parece claro.
Sería hora de tomar nota de este detalle, Sr. Rajoy: Ud. no está en el Gobierno. Y recuerde que, cuando lo estuvo, tras el fin de la tregua de ETA, su presidente de entonces, Aznar, dijo exactamente lo mismo que dijo Zapatero ayer. Entonces, el PP tenía todo el apoyo del PSOE, sin condiciones. Hoy, el PSOE, aún diciendo lo mismo que entonces dijo el PP, está siendo atacado por todos los costados por una oposición desleal, irresponsable y falsa.
La banda ETA ha roto oficialmente el alto el fuego, hoy. Pero ya lo había hecho, en la práctica, con el atentado en la T4 de Barajas, tras el cual Zapatero consideró cerrado el proceso de normalización. El comunicado de hoy, Zapatero lo calificó de error, por ir en sentido contrario a lo que desea la sociedad vasca y española. Yo solo notaré, una vez más y con decepción, que algunos no ayudaron mucho en el proceso de normalización. Todos sabemos quienes fallaron y porque lo hicieron. Espero que ahora sepan estar a la altura de las circunstancias. La paz acabará venciendo.
La revista Interviú publica esta semana una fotografía de Mariano Rajoy en la que se pueden apreciar sus calcetines rotos. El fotógrafo logró la imagen a finales de abril, durante la asistencia del presidente del PP al Torneo Conde de Godó de tenis. Se pueden apreciar los talones rotos de los muy desgastados calcetines.
Paul Wolfowitz, ex presidente del Banco Mundial, también ha sido pillado con calcetines en lamentable estado, en la zona de los dedos (que en el caso de Rajoy están tapados por sus zapatos clásicos). Wolfowitz se vió últimamente forzado a dimitir por sombras en su gestión. No sé si los calcetines tendrán algo que ver con la dimisión y no quiero hacer paralelo con el futuro de Rajoy. Pero salta a la vista que Rajoy, al igual que Esperanza Aguirre, también debe tener dificultades para llegar a fin de mes, con los “escasos” 8000 euros que cobra.
Rajoy quiere ser como Nicolas Sarkosy y Angela Merkel. Así que enviará a sus colaboradores a París y Berlín, para que tomen nota de los consejos que le den los equipos conservadores que dirigen ambos países. La primera cosa que dirán los colaboradores de Sarkosy a los de Rajoy, es que antes de la campaña electoral, el nuevo presidente francés ya era muy popular en Francia, así como en su propio partido, la UMP. Rajoy nunca lo ha sido, no lo es, ni parece que lo vaya a ser: ni en su partido, ni en España. También le dirán que el liderazgo en el PS francés era flojo y que, además, su comunicación carecía de calidad. En el PSOE, el liderazgo de Zapatero es fuerte. Y la comunicación de las más avanzadas y modernas de Europa.
En Berlín, lo que les dirán los asesores de Merkel a los del PP es que Alemania estaba en una mala situación económica y que precisaba de reformas difíciles de realizar, cosa que le costó la cancillería al socialdemócrata Gerhard Schröder. Le recordarán que Merkel es una moderada, que su CDU no gobierna sola, sino que lo hace en unión con el SPD de Schröder. Rajoy no es un moderado: no es pues capaz de un pacto de similar alcance, porque su partido precisamente es el único con el cual ya nadie quiere pactar, por radical, testarudo y mandón. A parte de ser el partido que más ha criticado todos los gobiernos surgidos de acuerdos entre varios.
Cuando vuelvan a Madrid, los colaboradores de Rajoy no traerán nada útil en sus maletas. Para que el PP no se niegue a reembolsarles el viaje, tendrán que prever algo que a Rajoy le parezca bien, un regalito, como una carta de saludo de un dirigente de derechas que sí llegó al poder. O se inventarán algo. Esto no les será difícil, a los asesores del PP, ya que en ese partido, lo que mejor se les da, es precisamente la mentira.