Que no ocurra nunca más
Hoy ha muerto el rumano que se quemó a lo bonzo en Castellón, hace dos semanas. Solo pedía un préstamo para volver a su país, desde el cual había llegado a España por estafa de contratantes poco fiables. Tras lo ocurrido, la familia fue repatriada. La pregunta inevitable: ¿No le podían haber ayudado antes, a ese hombre desesperado? Y no hablo solo de autoridades locales, autonómicas o estatales españolas, sino también las autoridades consulares rumanas en España. Que no ocurra nunca más. No es digno de seres humanos.


















21 Septiembre 2007 a las 8:26 am
Gracias por tu sensibilidad. Iba a escribir sobre ello.
Me parece que este debe ser uno de nuestro primeros deberes ciudadanos: ocuparnos de la gente sencilla afectada por problemas complicados; no soy capaz de borrar de mi memoria visual la estampa del policía junto al cuerpo fuerte y desnudo con piel a jirones del pobre ciudadano europeo.
A ver si también hacemos más ciudadanía europea.
Gracias de nuevo.
21 Septiembre 2007 a las 3:30 pm
Viví aquellas imágenes con consternación, imaginando que este hombre iba a sobrevivir, pero cuando antesdeayer supe de la noticia, no pude evitar las lágrimas, y sentirme mal por pertenecer a un mundo tan injusto.
Qué alegría Marco que vuelvas a escribir…!!
21 Septiembre 2007 a las 3:32 pm
Ah Marco, a ver si convenzo a Virgi para que ponga algo en el blog de Anta, que se está quedando un poco atrasadilla la cosa
24 Septiembre 2007 a las 10:18 am
Sobre este asunto, acabo de leer el excelente reportaje de María R. Sahuquillo en EL PAIS.
Un relato de vida emocionante. El rumano Marian murió por ser pobre, su gran pecado en este mundo. En los comentarios del artículo, la gente solicita que se ponga en marcha un mecanismo para ayudar económicamente a la familia del chico. Pero también exige, creo que con gran acierto, la acción del gobierno de Rumania. No es tolerable que estos ciudadanos sean dejados a su suerte, abandonados por sus instituciones. Ya lo dije en mi post, pero lo subrayo: si las distintas administraciones españolas podían haber reaccionado a tiempo, sin duda la primera en deber hacerlo era precisamente la administración rumana, que para eso dispone de medios gubernamentales de su país. Ahora, espero al menos que Rumania facilite los medios para la repatriación del cuerpo, tal y como lo limosna la humilde familia.