Igual de ciudadanos

1 Diciembre 2009

A veces un simple video vale más que mil palabras. Pero para los que quieran saber más, aquí están las palabras sobre esta operación que ponemos en marcha hoy desde el PSOE Europa. Gracias por difundir estos tres minutos audiovisuales en vuestros blogs, canales, perfiles y páginas.


Del concepto de nación

26 Noviembre 2009

Descolocado y rozando lo infantil. Así veo el debate sobre el significado de la palabra “nación”, en el contexto de un Estatuto de autonomía de Cataluña sometido a examen del Tribunal constitucional. Por encima de consideraciones político-políticas, la nación se refiere a un ámbito cultural común. La palabra “nación” viene del latín “nascio” o “natio” que significa nacer. En ese idioma vertebral, el término “nation” significa “grupo humano del mismo origen”, designando también los pequeños de una misma camada. Ciceron utilizó el término “natio” para designar una tribu, un pueblo o una parte de un pueblo.

Busquemos la definición que propone la Real Academia Española (RAE):

Nación.
(Del lat. natĭo, -ōnis).

  1. f. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno.
  2. f. Territorio de ese país.
  3. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.

Según The New Oxford American Dictionary (Oxford University Press, 2005, ISBN 0-19-517077-6), “a nation is a body of people who share a real or imagined common history, culture, language or ethnic origin”.

Sea cual sea la definición, el castellano-leonés que soy no ve ningún punto que haga incompatible la nación catalana con la nación española. Hasta en el caso de la interpretación de la RAE, nada indica que Cataluña esté pretendiendo a una denominación que no le corresponda:

  1. Los catalanes son habitantes del país catalán (al igual que se entiende para vascos y valencianos con sus paises respectivos) que dispone de un mismo gobierno: la Generalitat de Cataluña.
  2. Cataluña es un territorio.
  3. Los catalanes conforman un conjunto de personas que hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.

De invertir tanto tiempo y energías en nuestra calidad de vida y rigor profesional como hacemos con aspectos de escasa relevancia, probablemente los españoles seríamos mucho mejores.


Ocasión para inyectar vitaminas en TVE Internacional

20 Noviembre 2009

Ya era hora. Llevo años esperando la polémica que se ha levantado con las declaraciones de José Bono sobre la mala calidad de TVE Internacional. Durante la comparecencia de Alberto Oliart ayer ante el Congreso de los Diputados, el próximo presidente de RTVE aseguró que el impulso al Canal Internacional será uno de los objetivos prioritarios de su gestión. El presidente de la Cámara Baja comentó entonces que siente “vergüenza” cuando viaja al extranjero y ve este canal que cree “manifiestamente mejorable”. Una confesión que levantó la ira de RTVE: para los trabajadores de la Corporación, Bono “se ha pasado tres pueblos”.

Dejemos de actuar como estúpidos, unos y otros. Creo que Bono no se ha pasado: al contrario, ha sido bastante dulce. Como máximo representante del pueblo español, cumplió con su papel al transmitir a quien corresponde la opinión auténtica de los ciudadanos de a pie, que cada cual podrá comprobar vaya donde vaya. TVE Internacional tiene muchas carencias y gran parte de la culpa está en las sucesivas cúpulas de RTVE, que se desinteresaron del destino de este canal que ningún miembro de las altas esferas audiovisuales tenía que soportar a diario.

Dicho esto, entiendo el malestar de los trabajadores: cuando el gobierno de turno controlaba todo lo que se hacía en RTVE, no se movió ni un dedo para aportar mejoras al Canal Internacional. Ahora que el gobierno ya no tiene el mando a distancia del audiovisual público, es el propio grupo, que dispone de una autonomía considerable, el que tarda en implicarse en su propia evolución. Y el Canal Internacional sigue careciendo de capacidad operativa: es prácticamente incapaz de producir nada en propio, por falta de personal y de presupuesto. El director del canal y los trabajadores cargan desde años con una culpa que no tienen, ya que hacen de todo por entregar algo lo más aceptable posible dentro del poco margen de actuación que se les deja.

Los socialistas impulsamos la creación de TVE Internacional bajo el mandato de Felipe González como presidente del Gobierno. Luego, vino Aznar, a cuyo ejecutivo le correspondía lógicamente el desarrollo del canal. Pero tan poco le importó al PP lo que ocurría con TVE Internacional que durante sus ocho años de gobierno, el único director que mantuvo su puesto en TVE desde la era González fue precisamente el de Canales Internacionales. El PP no facilitó medios para el desarrollo que le correspondía asegurar a la ventana internacional y prefirió destinar los presupuestos al lanzamiento de cantidad de canales temáticos con audiencias infinitamente inferiores: corría la era de la manía del PP por las inauguraciones. Luego volvimos los socialistas al gobierno, metimos fuerzas para dotar a RTVE de un nuevo modelo de gestión y sanearla económicamente. Además, la alejamos del control político: tanto que luego nos fue imposible mover nada, en parte por los temores de RTVE a emprender la labor de recuperación del retraso acumulado durante años de dejadez política. Y aquí es donde toca ser coherentes y auto-críticos…

Voy a confesaros algo que no gustará a muchos de mis compañeros de partido, esperando que contribuya a que las cosas se muevan. Llevo cinco años como secretario de Comunicación del PSOE Europa, federación destinada a los españoles que residen en el continente pero fuera de España. Durante este tiempo, he hecho de todo por entender de primera mano el expediente TVE Internacional y tramitar propuestas viables. Propuse la creación de un informativo sobre la actualidad político-social de los españoles en el exterior, para abordar los asuntos que nos son propios y que nunca quedan recogidos en los telediarios nacionales. Propuse una dirección propia para el Canal Internacional de forma a independizar su presupuesto del de los múltiples canales temáticos, con los que comparte un mismo vértice en el organigrama de TVE.

Pero ninguna idea prosperó, por falta de voluntad de quienes tenían que haberlas apoyado. A veces, ni me contestaron. Viendo que no había forma de mover nada y que todo el mundo se echaba la culpa encima mutuamente, me resolví a guardar el expediente en un cajón. Me he sentido muy solo a la hora de luchar por la mejora de TVE Internacional.

Si los españoles en el exterior tuvieran diputados y senadores propios, temas como este llevarían años solucionados, tal sería la labor realizada en Madrid por gente que realmente sufre el problema y conoce de primera mano la importancia que adquiere entre el millón y medio de compatriotas que viven fuera de nuestras fronteras.

Hoy mismo he escrito a Bono para agradecerle su observación y felicitarle. Sus declaraciones y la llegada del nuevo presidente de RTVE constituyen la ocasión para inyectar vitaminas en TVE Internacional. Espero que Oliart haya tomado buena nota y que todos nos pongamos manos a la obra, también los que estamos en el gobierno, que para eso merecimos la confianza de los ciudadanos.


El PP reclama más gasto al Gobierno después de haber exigido reducirlo

8 Noviembre 2009

Con tal de salir en los medios hablando de asuntos que no sean la corrupción del caso Gürtel que les salpica, los representantes del PP son capaces de decir cualquier cosa. Hace unas semanas, Rajoy exigía a Zapatero una reducción del gasto público. Ahora, a estos se les ocurre presentar una enmienda para que los Presupuestos Generales del Estado 2010 aumenten en un millón de euros las transferencias a las comunidades autónomas para actuaciones destinadas a los españoles residentes en el exterior.

El presupuesto adicional que pide el PP supondría un aumento de 86% de la cuantía prevista. La derecha pide más dinero, pero rechaza ser coherente y explicar a los españoles que la única vía para incrementar la hucha común es subiéndole los impuestos a la población.

Los españoles en el exterior conocen perfectamente la crisis porque la están viviendo en sus países de residencia. Saben que en estos momentos todos los estados han de apretarse el cinturón. Por tanto, no van a pedir a España que saque dinero de donde no lo hay. Pero el PP, que no es como los españoles, ha perdido el norte: como no tiene la responsabilidad de gobernar, puede sacar las barbaridades que quiera con tal de impresionar a la galería.

Si la imprevisión del PP metió a España en el callejón sin salida de la economía del ladrillo, su actual incoherencia y falta de propuestas claras evidencia que un gobierno de la derecha sería la peor catástrofe para el país en estos momentos de crisis mundial.


Camps al meu frigorífic…

26 Octubre 2009

La simpatizante María Josefa, residente en Lausanne pero muy vinculada con Valencia, me remitió hace unos día un mail con la siguiente imagen “Camps al meu frigorífic…” Seguro que esta indigestión para el PP ya pasó por miles de buzones, pero no me resisto a la idea de compartirla aquí con vosotros. Un abrazo.

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La podredumbre de la corrupción ahoga al PP

7 Octubre 2009

Vaya semanita. Abunda la actualidad sofocante para la oposición. El PP está siendo ahogado por la trama de corrupción Gürtel, podredumbre que al parecer se ha extendido por todo el país a través de las comunidades autónomas donde gobierna el Partido Popular. Entre regalos de lujo realizados por empresarios a los cargos del PP (en Valencia), trucos para pasar por encima de la ley al adjudicar contratos a amiguitos del gobierno regional del PP (en Madrid), pagos en dinero negro y financiación ilegal del PP de Galicia, los “populares” viven probablemente uno de los episodios más graves de su historia.

Mientras tanto, un pálido Rajoy se limitaba ayer a decir que “el partido va bien”, rechazando las preguntas de los periodistas (técnica consolidada en la derecha). Y el presidente gallego Feijóo a comentar que “hablamos de cuestiones de hace diez años”, como para quitarse de encima la responsabilidad, pero sin darse cuenta que admitía públicamente que el partido que preside actuó de forma ilegal hasta hace muy poco tiempo. Hoy Rajoy se ve acorralado y accede a admitir que los “implicados deberán asumir responsabilidades”, ya que no puede seguir tapándose detrás del ahora levantado secreto de sumario.

Una encuesta en la web propone a los internautas que manifiesten su opinión sobre la respuesta que dará el PP tras las nuevas revelaciones del caso Gürtel. El 76% cree que el PP insistirá en la teoría del montaje, el 19% opina que guardará silencio y tan solo el 5% considera que exigirá dimisiones. No se equivocan. Cunde la desconfianza hacia la honestidad del PP, a pesar de guardar cierta estabilidad en las encuestas electorales. Algunos piensan que el PP se está institucionalizando como “partido del juego sucio” y que la gente lo tiene interiorizado. Creo que en una sociedad moderna e inteligente, es necesaria indignación ante la corruptela y la inmoralidad: lo que la Justicia no perdonaría al ciudadano Lambda, la sociedad no puede perdonárselo a ningún politiquillo de bajos principios. Peor aún: por encima de conocidos impunes, lo que no puede haber es todo un partido (o “clan”) político impune que se sale con la risita. A los deshonestos, lo que les toca es dejar de desviar la atención, asumir y pagar sin rechistar. En política, los que no quieren jugar en igualdad de condiciones no pueden seguir en la mesa.


La crisis no afecta a todos por igual

17 Agosto 2009

Ana Mato 17.08.2009

Algunos han pasado el verano trabajando, o pensando en como arreglárselas para conseguir trabajo, o cuidando del monedero para evitar excesos.

Otros se lo han pasado de lujo en la playa y vuelven hoy de la pausa ostentando ante la prensa una piel morena al extremo. Gracias, Ana Mato, vicesecretaria general del PP, por ser como es y no hacernos olvidar que a algunos les faltan muchas páginas de diccionario por repasar antes de dar con la D de decencia (ya no digo con la S de sensibilidad)… Naturalmente no tengo pruebas de que Ud. haya pasado todo el verano en la playa, pero al parecer ese detalle de las pruebas a su partido no le importa un bledo. Aún así, por motivos éticos les cuelgo una foto, que en esta época de crisis vale más que mil palabras.


Para que los jóvenes den el paso

14 Julio 2009

En el último pleno del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE), la secretaria de Estado Consuelo Rumí animó a los integrantes del órgano consultivo formado por representantes de todos los países a fomentar el vínculo de los jóvenes españoles en el exterior con su tierra de origen. La responsable quiere conseguir que la contribución de las nuevas generaciones en las estructuras de los residentes en el exterior no se haga simplemente de manera testimonial “en diferentes comisiones” (del CGCEE), sino en los órganos de participación institucional y en el entramado asociativo. El director general de la Ciudadanía Española en el Exterior, Agustín Torres, incluso avisó que sin la llegada de jóvenes, el CGCEE morirá en una década. ¿Dónde está el problema y por qué no se interesan los jóvenes a todos estos rollos?

En primer lugar porque su inmensa mayoría desconoce totalmente la existencia de un Consejo de Residentes Españoles en cada consulado importante, al igual que desconoce que hay un Consejo General a nivel mundial. No saben ni que existen, ni cual es su papel. Se trata de órganos que nunca salen en la tele, al no interesar los telediarios nacionales. A esto hay que añadir un factor agravante: TVE Internacional no dispone del más mínimo informativo adicional dedicado a la actualidad de los españoles en el exterior, a pesar de haberse promocionado la idea por activa y por pasiva. Toda la labor de los consejos consultivos queda pues sujeta a la difusión alcanzable por internet o a través de algunas publicaciones periódicas que esencialmente llegan a administraciones y centros españoles: una información temática muy cerrada a la que acceden principalmente los que la buscan específicamente, y no un colectivo receptor general que absorbe esta información sin ir a por ella, al mismo tiempo que otras noticias diversificadas para no aburrir.

Hemos citado a los centros como lugares donde llega (o debería llegar) algún que otro semanal que aborde estos temas. Precisamente, los jóvenes no frecuentan los centros españoles como lo hacían sus padres (que ya no eran todos adeptos de estas estructuras). Al menos en Europa, a la vista está que los centros están perdiendo velocidad entre los españoles, compensándose esta erosión con algo de terreno ganado en el colectivo sudamericano. Los jóvenes se integran en su país de origen, salen con los amigos del lugar y fomentan enlaces profesionales indígenas. ¿Y España? La dejan para las vacaciones de verano… Al menos así es durante unos años, hasta que llegan a la edad de moverse solos por el mundo y se animan a dedicar el verano a visitar otros países, con amigos o en pareja.

No es que España no interese a los jóvenes en el exterior. Al contrario, están orgullosos de su pasaporte. Ocurre simplemente que estos chicos tienen las mismas preocupaciones que los del interior: “quiero independizarme para ganar estatus social > necesito una vivienda propia > necesito dinero para pagarla > necesito trabajo para ganar dinero > necesito un buen trabajo para estar satisfecho en todo esto e incluso poder viajar y permitirme algún que otro gasto”. Dedican pues su tiempo a encontrar soluciones a estos asuntos de vida. Y visto que hoy en día ya no tienen garantizado un empleo al salir de la universidad (se acabaron los buenos tiempos), incluso llegan a los 30 años sin saber exactamente como funciona el colectivo español del que forman parte. Básicamente, no tuvieron oportunidades de dedicarse a ello. Y si tuvieron algo de tiempo, no encontraron interés en invertirlo en la vida del colectivo.

Las preguntas que se formulan los jóvenes a los que se les propone participar son básicas: ¿Qué les aporta formar parte de un Consejo de Residentes? ¿Qué les aporta ser candidato al CGCEE y resultar elegido? ¿Qué interés concreto tiene afiliarse a un partido político español y militar desde el exterior?

En España, participar en la vida municipal siendo militante o candidato abre puertas para un futuro profesional. Aún más interesantes son las puertas si se participa de algún modo en la vida autonómica o en la política nacional. El centro de la cuestión de la participación institucional o política reside precisamente en que, además de la satisfacción personal que pueda traer la noble actividad, debe haber algo detrás, una “retribución militante”. De no ser así, la pasión podrá mover durante un tiempo, pero esa época de idealismo acabará agotándose tarde o temprano, más aún si hay otros problemas que atender en la vida.

Los órganos de los que disponemos en el exterior son meros foros consultivos sin papel más relevante que el de dar su opinión a un cónsul sobre el funcionamiento de la oficina. No tienen verdadero presupuesto de funcionamiento, carecen de atribuciones que levanten interés y el reconocimiento social es escaso (a raíz del escaso conocimiento social). Además, por muchas energías que se les dediquen, no dan para vivir. Hasta las propias elecciones a los Consejos de Residentes parecen ridículas en relación con cualquier elección en España: al tener que solicitar el material de voto en el buen momento y sin recibir aviso previo en las casas, la mayor parte de los electores ni se entera que se celebran comicios. El resultado lógico es siempre el mismo: una participación bajísima.

Si el único interés que tiene formar parte de un Consejo de Residentes es ser invitado a un encuentro con un presidente autonómico de visita o un director general de la administración española que acude a tu país de residencia, por muy buena gente que sean estos cargos, es evidente que serán pocos los ciudadanos que se involucren.

Para atraer a los jóvenes hacia las instituciones españolas, hay que hacer precisamente lo que dijo Consuelo Rumí: conseguir que su participación en las instituciones no se haga simplemente de manera testimonial. ¿Cuantos residentes en el exterior han sido parlamentarios en España? ¿Cuantos han formado parte de la dirección de un partido político a nivel nacional? ¿Cuantos han sido nombrados secretarios de Estado? ¿Cuantos han sido ministros? Allí está el problema. A pesar de ser un colectivo numeroso, más grande que la población de algunas comunidades autónomas, los residentes en el exterior han sido apartados de la decisión pública en todo lo que llevamos de Democracia. Relegados a los últimos puestos de las listas electorales cuando los partidos políticos tuvieron el detalle de incluirlos, han sido ciudadanos de segunda o tercera categoría, que incluso en su día tuvieron que pelear para tan solo poder votar. Por mucho que se haya querido desviar la mirada, esta realidad no deja de haber constituido una forma de desprecio que hoy tiene sus consecuencias indirectas.

En efecto, si seguimos así, todo lo que hay ahora se cerrará en diez años. Y se perderán los vínculos. Se acabó la época en la cual se aceptaba de buen grado estar en segundo o tercer plano, o limitarse a participar al máximo en un órgano sin poderes, de mero papel consultivo. Si España quiere que la nueva generación de residentes en el exterior –por cierto, muchísimo más preparada que las anteriores– se interese por su país de origen, el país de origen va a tener que dejarle claro al colectivo que tiene motivos para hacerlo y que el papel reservado es todo menos testimonial. Me alegro que en eso estemos todos.

(Publicado en El Plural)


El PSOE Europa está acertando

16 Junio 2009

Tenemos los datos del voto exterior en las elecciones europeas. Destaca claramente que el PSOE ha vuelto a conseguir el doble de votos del PP: 95.796 frente a 47.050. Una tal diferencia proporcional ya había sido conseguida en las generales del 2008, pintando inéditamente de rojo el mapa de España en términos de papeletas emitidas desde la diáspora hacia cada provincia. Y este año, el voto exterior hizo alcanzar el escaño autonómico 25 del PSOE en el Parlamento de Galicia. Al igual que en el de Euskadi, donde hasta permitió formar gobierno.

Se confirma pues la tendencia entre los españoles residentes en el exterior. Ha ganado la credibilidad de la marca PSOE frente a la incoherencia del PP, que hizo una campaña basada en la mentira y la descalificación de las políticas socialistas dirigidas a nuestros ciudadanos ubicados fuera de su país de origen.

Son resultados espectaculares que superan con creces los conseguidos en el interior y confirman que el PSOE en el exterior goza de una salud electoral por encima de la media. Estamos acertando y lo que hacemos gusta a los ciudadanos. El electorado aprecia que un partido político esté presente a diario en el debate de los asuntos que le afectan, y no solo a la hora de pedir votos en las campañas como hace el PP.

En el PSOE Europa podemos estar totalmente satisfechos por la labor que estamos realizando a diario en el exterior de España desde el 2004. A pesar de las dificultades y de las pruebas que nos toca afrontar por el camino, estamos consiguiendo resultados que nuestro Partido no tuvo ni en sus mejores épocas. Los datos de hoy nos refuerzan de cara al futuro inmediato. Demuestran que esta federación vive un buen momento: está fuerte y tiene más motivos que nunca para merecer su justo incremento de participación en el proyecto político que los socialistas llevamos a cabo en España.


El color del plato y las ramas del árbol

12 Junio 2009

Bandera de EuropaEs cierto: hay que hacer autocrítica. Las elecciones europeas no han ido bien, para nadie. Para el PSOE porque perdimos por primera vez desde que nos lidera Zapatero. Para el PP porque la diferencia de escaños que sacó ha sido ridícula. Pero lo que más me preocupa es la bajísima participación registrada. La Unión Europea no despega en los corazones: será por la frialdad de sus decisiones, su alejamiento de la calle, el carácter hermético de sus despachos o ese microcosmo tan particular del barrio europeo de Bruselas que formatea las mentes de quienes allí trabajan: personas muy interesantes, pero que no acaban de lograr tomar cierta distancia en relación con lo que están haciendo a diario.

Durante años, se ha hablado de Tratado de Lisboa, de ronda de Doha, de acuerdos de Niza… Y se han olvidado temas como la bajada de precios de móviles cuando viajas por Europa, las garantías para los productos alimentarios que se venden en los supermercados, o los viajes de ocio para la tercera edad. Estas ideas ilustrativas y claras, que son las que adquieren algo de significado para la gente, han llegado al debate demasiado tarde y ya con escasas posibilidades, en las tres o cuatro semanas de campaña. Los que nunca hemos trabajado en las instituciones europeas somos los que tuvimos que intervenir para que se tocaran estos temas que interesan a la calle. A veces, la gente que está en un asunto día y noche tiene la cara tan metida en el plato que le entra el arroz por la nariz y mientras tanto no sabe ni el color que tiene el alimento.

La socialdemocracia salió perdedora en toda la Unión (donde gobierna como donde ejerce la oposición) debido al hecho que la derecha supo recuperar las ideas fundamentales de la izquierda para afrontar tiempos de crisis económica: los conservadores se han hecho dueños de las inversiones públicas, de las obras impulsadas por el Estado y de las participaciones estatales en las empresas, mientras que a nosotros estas ideas parecían acomplejarnos. En definitiva, la derecha agotada ideológicamente le ha robado el keynesianismo a los socialistas, dejados en bolas. Y si ha podido hacerlo, ha sido en gran parte gracias a la elasticidad de su electorado ante las incoherencias políticas internas.

Pero esto no explica la derrota en España, donde el PSOE arrancó la maquinaria estatal a través del Plan E para dar caña a la crisis. Los socialistas españoles hemos cometido varios errores secundarios en cadena. Unos han sido cosméticos, como el abandono de nuestra propia identidad corporativa a favor de tipografías obsoletas, cuando las virtudes de una comunicación visual moderna y coordinada nos había aportado credibilidad durante años frente a una derecha que proyectaba una imagen desorganizada y fragmentada. La última semana de campaña me enteré casualmente que hasta en el propio PSOE Europa habíamos sacado material publicitario impresentable. Es lo que ocurre cuando no se respetan los mecanismos que siempre han funcionado.

Esta última observación, que vale para el marketing, también vale para el fondo político: probablemente la lista de candidatos no era la mejor para enderezar hacia Europa un debate de campaña que el PP torcía cada día más hacia asuntos nacionales en los que usar sus armas de predilección que son la mentira y la hipocresía. A nosotros nos corresponde asumir que de todos modos, esta campaña en periodo de crisis y nerviosismo iba a ser difícil. Y tomar nota que para contar con un partido movilizado al 100% hasta en sus últimas ramas, hay que brindarle consideración y confianza a todo el árbol, no sólo a las hojas que han crecido en el tronco chupando de la savia más fresca.