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Semáforo abierto para Marco Ferrara

Donde sí urge reforma electoral

Quedan menos de cuatro meses para las elecciones generales y la participación democrática de los españoles en el exterior sigue aniquilada por la modalidad de voto rogado, reconocida ya por todos como un error. A finales de año, el residente en el extranjero tendrá que volver a pasar por la maratón administrativa que supone solicitar por escrito su material de voto por correo, cuando antes del año 2011 lo recibía lógicamente de oficio, al ser improbable el despliegue de urnas españolas en un colegio de su barrio.

La situación sufre una permanente degradación a medida que los meses se convierten en años. Observando la consolidación de la desatención política, los electores en el exterior dejan de confiar en los partidos y en unas instituciones estancadas. El voto exterior ha decaído del 31,7% en las elecciones generales 2008 al 4,96% en 2011, ya con el voto rogado. Ha seguido su derrumbe hasta alcanzar el insignificante 1,83% en las europeas 2014 y un desastroso suelo del 0,6% registrado en Canarias en las autonómicas del mes de mayo.

A esto se añade el tinte inconstitucional del voto rogado. Si bien el artículo 68.5 de la Constitución Española establece que “la ley reconocerá y el Estado facilitará el ejercicio del derecho de sufragio a los españoles que se encuentren fuera del territorio de España”, en la práctica se comprueba lo contrario: el Estado complica la participación hasta el extremo de impedirla. Y lo hace en el momento más inoportuno, ya que desde que comenzó la crisis, el censo de la diáspora ha aumentado un 53% (1.205.132 electores en las generales 2008, 1.848.296 electores censados en junio 2015).

Es necesaria una reforma electoral rápida y consensuada, restableciendo la ley en vigor antes del año 2011. Dramática e inexplicable resulta la pasividad del gobierno que, para esta medida, tiene garantizado apoyo parlamentario casi unánime.

En este contexto, causa estupor que el PP pretenda reformar la ley electoral en lo que queda de legislatura obviando esta urgencia para en su lugar volver a plantear que en los ayuntamientos gobierne la lista más votada, idea rotundamente rechazada por otras fuerzas. Los españoles en el exterior, que en varios países gozamos de sistemas públicos con cultura de pacto político, observamos en España nuevos gestos destinados a limitar libertades. Y lamentamos reiteradamente nuestra condición de meros espectadores de un juego del que estamos excluidos. En países vecinos, la diáspora tiene diputados y senadores propios para defender sus derechos, incluso el más fundamental que es el ejercicio del voto.

Ellos no quedan sin voz

Suiza cuenta apenas con 150.000 votantes en el extranjero y los partidos políticos ya se vuelcan en proponerles una oferta concreta de cara a las elecciones federales del próximo 18 de octubre. Ayer los socialistas anunciaron que incluirán a residentes en el exterior en sus listas. Los democristianos también competirán de la misma manera en ese terreno. Los partidos cubren así carencias de la legislación, a la espera de que prosperen los trabajos en curso para crear una circunscripción exterior en la que se institucionalice la elección de representantes de la diáspora. Suiza quiere sumarse a países como Francia, Italia y Portugal, que ya cuentan con parlamentarios de sus expatriados.

España suma 1.800.000 electores españoles en el exterior, pero no parece suficiente para que el tema preocupe y se les otorgue también derecho a ser elegidos. Es cierto que el PSOE hizo suyas las reflexiones de sus militantes en el exterior, asumiendo la propuesta del PSOE Europa: la federación socialista exterior defiende que los españoles en el extranjero cuenten con una representación parlamentaria directa de diputados y senadores, cuyo número se determine en condiciones de igualdad democrática con los demás españoles, y cuya elección se realice a través de varias circunscripciones exteriores con el fin de adaptarse a la dispersión geográfica y la disparidad de situaciones de los residentes fuera de España.

Si bien la idea ha sido reflejada en programas electorales, congresos y conferencias del PSOE, raramente la prensa nacional se interesa por el asunto, al contrario de lo que ocurre esta mañana en Suiza, con páginas en todos los periódicos (alguno incluso le dedica la portada). Y ello evidentemente contribuye a que la situación española no evolucione.

En solamente cuatro ocasiones los partidos españoles han incluído a residentes en el extranjero en puestos de salida de sus candidaturas. Así las cosas, el PSOE tuvo a dos eurodiputados y a un senador procedente de sus agrupaciones en el exterior. Mientras el PP no quiso más que un parlamentario autonómico en Galicia. Las demás veces, los candidatos de la diáspora siempre han acabado en puestos de imposible elección. Son ejemplo de ello incluso figuras destacadas como Miriam Herrero en el PSOE Europa (que cerró la lista al Congreso de los Diputados por Madrid en 2008 y repitió en 2011) y su compañera Ángela Sabater (que en las europeas 2014 ocupó el puesto 33 de la lista). En Argentina ocurrió lo mismo con María de los Ángeles Ruisánchez (durante años secretaria general del PSOE Buenos Aires pero última suplente en la candidatura del 2007 al parlamento asturiano). La situación en los otros partidos incluso ha sido más discreta.

¿Qué ocurrirá en las elecciones generales de final de año? En aquellos partidos que celebran primarias, la situación se pondrá aún más difícil para los militantes en el exterior, que a defecto de circunscripciones propias no cuentan con territorio electoral propio: competir para figurar en una lista provincial no solamente sería difícil por la desventaja de ser auténticos desconocidos en esa zona ajena, sino que el mero hecho de no ser militante dentro de la estructura de esa demarcación probablemente les cierre las puertas. Salvo sorpresa, los casi dos millones de electores españoles en el exterior se quedarán una vez más sin voz en el nuevo parlamento. A contrario de sus homólogos suizos.

Pedro Zerolo, la inteligencia de la sensibilidad

Hoy en Madrid se rinde homenaje a los 10 años del matrimonio igualitario, que Pedro Zerolo impulsó acerca del presidente Zapatero y que desde entonces equiparó derechos, haciendo felices a 38.000 parejas. Es buen momento para resaltar que, además de por esa gran ley, a Pedro lo recordaremos por sus formas siempre atentas y por el fondo con el que contaba. Cuando proclamaba en alto que era y se sentía socialista, sabía de lo que hablaba.

Era una persona preparada. Era meticuloso. Pedro Zerolo debatía hasta en la distancia corta. Te ponía a prueba y cuestionaba tus argumentos para determinar si aguantaban la tensión. Había que demostrarle la coherencia de una idea y su encaje dentro de una perspectiva socialista.

En una batalla que nunca logró la misma visibilidad que otras muchas, este Señor de la política nos acompañó en el viaje de los españoles en el exterior hacia la representación parlamentaria de estos dos millones de ciudadanos. Le explicamos la perspectiva del PSOE Europa, le expusimos el modelo institucional completo que habíamos desarrollado. Hizo preguntas, buscó fallos. Con su fina apreciación jurídica, pudimos apuntalar la reflexión hasta el extremo. Le daba tantas vueltas a las cosas que en alguna ocasión pasamos horas al teléfono revisando textos hasta la coma, calculando incluso las repercusiones de poner allí esa coma. Me gustaba esa forma de trabajar, exigente, enfocada hacia la calidad y lo justo.

La política nacional, su ritmo y sus mecanismos fomentan una arrogancia capaz de auténticos desastres cuando se mezcla con la ignorancia. Zerolo tenía esa virtud tan escasa de saber escuchar antes de hacerse una opinión. Prestaba atención más allá de la primera fila. Pedro destacaba con la inteligencia de la sensibilidad.

Con los años, el compañero se fue convirtiendo en amigo. Su enfermedad ha sido un golpe duro para todos. La valentía con la que la afrontó ilustra bien lo que era: un tenaz defensor de los derechos, incluso el suyo propio a vivir. Ha sido un privilegio conocerle de cerca.

Nos acompañarás durante el camino

Teníamos que visitar ese pueblo abandonado cerca de Zamora. Nos ibas a llevar tú, que sabías cómo llegar. Lo habíamos hablado en nuestra última parrillada todos juntos, el verano pasado en casa de Chelo.

José Luis, llevamos horas recordando como, de pequeños, eras el primero que se presentaba en casa cuando para las vacaciones de julio y agosto acudíamos a Anta, el pueblo de nuestras raíces. Procedentes de Madrid, Navarra, País Vasco, Barcelona, Francia, Suiza, llegábamos rotos por un viaje que entonces se hacía en coche incluso para los que suponía 17 horas de carretera. La recompensa era el recibimiento de ese amigo que reconocía el Alfa Romeo rojo de mi padre y se venía corriendo.

Contigo y los pocos que estabais allí durante todo el año, los chavales que nos juntábamos en la aldea nos íbamos juntos a explorar el mundo, el de las inmediaciones del pueblo. Tenía encanto esa naturaleza y esa libertad de las que no gozábamos en la ciudad. Nos pasaban cosas tan cómicas e irrepetibles como ser perseguidos por la calle por una vaca negra y tener que correr a esconderse en un pajar cuya puerta de madera sigue hoy marcada por los cuernos del feroz animal. Conocías los caminos por los que nos arriesgábamos a meter las bicis. Lo años pasaron y seguías siendo nuestra guía en la comarca de Sanabria-Carballeda cada vez que, ahora, se nos antojaba salir de senderismo.

Vivir en el pueblo no te había impedido acceder a una formación académica. Eras la prueba de que existe talento y preparación en la España rural, cuyo potencial sigue muchas veces despreciado.

Esta semana te has ido por sorpresa y a toda la gente de Anta, la que vive en el pueblo como los que estamos más lejos, nos has dejado hundidos en un dolor tan agudo como inesperado. Eras nuestro amigo del pueblo. Nuestro amigo de infancia. Te queríamos mucho.

A ese pueblo abandonado cerca de Zamora iremos igualmente, José Luis. Aunque tu cuerpo ya no esté, no tengas duda de que nos acompañarás durante el camino. Durante este y los siguientes.

Descansa en paz.

El fútbol ya lo pagamos entre todos

Exigiendo una rebaja fiscal, los futbolistas están pidiendo que entre todos los ciudadanos asumamos lo que ellos dejarían de pagar. Y lo peor: que lo asumamos los que disfrutáis desde las gradas y también quienes ni somos seguidores del fútbol. Habría que llamarles futbolistos.

Un ciudadano que cobra 2000 euros al mes tardaría 758 años en alcanzar el sueldazo de más de 18 millones de euros que gana Cristiano Ronaldo en un año. La reivindicación de optimización fiscal parece como mínimo escandalosa en los tiempos que corren y que ven como cada día alguna administración anuncia recortes en prestaciones al ciudadano. A esto se añade que un futbolista no paga más impuestos que cualquier ciudadano que tenga un sueldo similar. Los que más cobran no siempre tienen pudor: en su día los controladores aéreos, hoy los jugadores.

No perdamos de vista, por terminar, que los sueldos del fútbol proceden de recetas publicitarias y ventas alimentadas en definitiva por cada consumidor, incuso los que sin ser amantes del fútbol sufragamos los costes de los patrocinios pagando más dinero por cada llamada telefónica, zapatilla deportiva, botellín de cerveza, refresco, billete de avión, gestión bancaria, televisor o coche.

¿No quieren pagar impuestos como todos? Pues que nos den sus sueldos y nos encargamos nosotros de abonar lo debido al erario.

Lo que evitan que diga en el Comité Federal

Hoy se reúne el Comité Federal del PSOE, parlamento interno del que soy miembro elegido por mis compañeros del PSOE Europa. Ferraz me ha dejado fuera, oficialmente por no quedarle presupuesto para correr con los gastos de mi desplazamiento desde Suiza (cuando demuestran lo contrario las cuentas del partido, que para colmo se aprueban hoy). Afortunadamente, a los compañeros de América, cuyos viajes suponen una carga superior, no les han puesto pegas. Como considero que el partido es interclasista y que el derecho a participar en la democracia interna no debería estar supeditado al capital económico de cada uno, por escrito he manifestado mi sorpresa al secretario federal de Organización. Es compañero, nos conocemos y tenemos trato cordial. No me ha contestado.

Los que ordenan y mandan en el partido saben que en Ferraz siempre he dicho lo que pensaba, para bien y para mal. Por eso con mi ausencia se han quitado una china del zapato, evitando que hable delante de todos de la precaria situación de mi federación al llevar 8 meses sin Ejecutiva, dirigida por una Gestora tras la dimisión (¡por desatención de Ferraz!) de los compañeros que elegimos en nuestro último congreso. Han evitado que solicite que el discurso de cara a los residentes en el exterior no se limite a prometer el fin del voto rogado sino recupere el debate allí donde había quedado, es decir con la promesa electoral de dotar a la diáspora de diputados y senadores, reformando la Constitución. Han evitado que destaque el espléndido resultado de los compañeros andaluces, a la vez que la perplejidad ante la operación que apartó a Tomás Gómez del PSM y que ha puesto sobre la mesa exigencias en materia de encuestas que bien podrían trasladarse a nivel nacional. Han evitado que solicite la afiliación de Angel Gabilondo, por el que tengo una gran estima y que considero ser merecedor de un carné de militante del PSOE al igual que los que le aplauden en los mitines y pegan sus carteles. En definitiva, han evitado que se comenten esos temas y por eso considerarán que, tanto en las formas como en el fondo, merecía la pena. Los demás seguiremos siendo socialistas.

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