Mesa 

Salimos del primer paso. Han trascurrido los días 24 y 25 de diciembre. Unos de los más crueles del año para el aparato digestivo. Todavía se pasean por tu mente las imágenes de esas comidas en las cuales has participado, sentado en una mesa tan llena que sin esfuerzo te produce una saciedad anticipada por vía visual: te asustas antes de sentarte. Intentar rechazar algo, es como decir al que te invita que no te gusta el menú. Así que, sin remedio y como un animal, tragas la pitanza. A sabiendas que en breve llegará el segundo paso, los días 31 de diciembre y 1 de enero.

En enero, gordos y flacos se matarán a practicar deporte, para perder esa grasa acumulada durante las fiestas. Algunos, no acostumbrados al ejercicio, acabarán con agujetas y dolores de día y noche. Maldecirán el deporte, olvidando que la raíz del problema reside en el exceso gastronómico de las recién acabadas fiestas. Pero la lección no servirá de nada. Once meses después, volverán las mesas que asustan.

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