Cada 1 de enero, recibo cientos de mensajes en el móvil para desearme feliz año. El hecho, además, se incrementa de año en año. Es un momento único, pues en un mismo día recibes mensajes de todo tipo de gente, de todo tu repertorio telefónico. Incluso de aquellos que no te contactan ni una vez en el resto del año. O que no contactas tu mismo en esos doce meses. No sé si os pasa igual, con esta tradicional invasión de SMS. Se podría estudiar el fenómeno, en términos de sociología. En todo caso me llama la atención.

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