Acabo de leer en ELPAIS.com unas declaraciones de Rajoy sobre la manifestación de ayer de apoyo al lehendakari Juan José Ibarretxe. Dice que esa marcha “no es aceptable en democracia”. Y me pregunto: ¿que es aceptable para Rajoy?

Rajoy rechaza manifestaciones de apoyo ciudadano a las instituciones. Rechaza que el pueblo se exprese. Y le hecha la bronca. Esto sí que no es bueno, en democracia, para quien aspira a gobernar. Aún más cuando uno rememora que este señor y su partido rechazaron una de las mayores manifestaciones del pueblo: aquella que, desde la expresión democrática en las urnas, sacó al PP de la Moncloa, en 2004, para mayor indigestión de la derecha. A Rajoy no le va la democracia.

El PP que lidera (o al menos así dicen) lleva tres años caracterizándose por un rechazo absoluto a todo lo que no sea fruto de su pensamiento. Quieren que todo se haga como ellos dicen, respetando con precisión sus puntos y comas, como cuando gobernaban en mayoría absoluta. Quieren, piden, exigen. A este paso, pedirán que el PP sea el partido único, como ya lo ha sido en su día la derecha… Y que los sus alcaldes y concejales gocen de inmunidad judicial, ya que estamos…

En su rechazo absoluto a todo, Rajoy ha llegado hasta a enfrentarse al pueblo, al electorado. Como progresista, lo podría celebrar: tenemos PP en la oposición para tiempo. Pero como ciudadano, lo lamento: seguirán entorpeciendo todo lo que puedan, hasta lo más necesario para el país.

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