Sobre la baja participación en el referéndum del Estatuto andaluz, el presidente del PP regional, Javier Arenas, dijo ayer con todo su populismo que “no apreciaba en la sociedad andaluza una demanda de la reforma”. ¿Cómo explica entonces que haya apoyado una demanda no deseada por los ciudadanos? Y los diputados, ¿no representan a los ciudadanos? Los programas de gobierno, ¿no son contratos con la sociedad?

En 1978, la mitad del PP (entonces Alianza Popular) votó en contra de la Constitución. Tampoco apreciaban la demanda de la sociedad, en ese caso por la democracia. ¡Que olfato!

Hoy como ayer, cuando el PP apoya las grandes reformas institucionales, lo hace solo a medias. Pero luego se adueña completamente de la nueva configuración, proclamándose único defensor de ese orden, como hemos visto días atrás. Eso lo llamo hipocresía.

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