Guillermo había programado varias visitas en un mismo día, el lunes 12 de febrero. A las cinco de la tarde, a una gran empresa extremeña de jamones. Guillermo, que no es menos que Fernández Vara, el candidato del PSOE a nuevo presidente extremeño en sucesión del gran Juan Carlos Rodríguez Ibarra, tenía especial interés en acudir a la visita de la fábrica: entre los empresarios, había un antiguo compañero de colegio.

Luego, Guillermo debería haber estado en un centro de mayores, antes de subirse para el norte de Extremadura a inaugurar un parque y un monolito dedicado a los donantes de sangre. Como estaba muy pillado de tiempo, sus compañeros llamaron al centro para avisar que Guillermo pasaría otro día de la semana. Guille pensaba que era una mera visita. Lo que no sabía, es que le estaban esperando especialmente, en la casa de mayores. Cuando se enteró que “metió la pata”, según dijo, pidió disculpas: lo comunicó en su blog personal. Todo un detalle. El fallo es humano. Si se reconoce con tanta sincera cercanía y hasta se hace público cuando nada le obligaba a ello, creo que queda largamente perdonado. Bravo Guille. Buena persona.

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