Bermejo 21.02.2007

El nuevo ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, nos regaló ayer una sesión parlamentaria animada y divertida, con su punto de picantillo. Contestó a las vociferaciones del PP con maestría. De nada les sirvió, a los diputados de la derecha, sacar su radicalidad, sus insultos salvajes y sus gritos excitados para atacar al nuevo ministro. Ocho de las nueve preguntas que el PP tenía previstas han ido como flechas a Bermejo, atacándole personalmente. Magnifico, el ministro tuvo así la oportunidad de agradecer a Acebes de no acusarle también del calentamiento global, ya que estaba.

Escuchando el audio extracto del debate, se aprecia toda la insensatez del ex ministro del PP Michavila, que le dijo a Bermejo que “no puede ir con los guantes de boxeo a dar puñetazos a la oposición”. ¿Que se suponía que debía hacer el ministro? ¿Dejar que le den sin contestar? Pero si ha sido la propia oposición la que, antes mismo de que tomara posesión Fernández Bermejo, antes de que hablara por primera vez como tal, antes de que tomara su primera decisión de gobierno, le ha asaltado por todos los costados, criticándole de todos los males del mundo.

¿Que alternativa de gobierno puede ofrecer un partido que, en vez de juzgar las decisiones políticas de uno y valorar si son idóneas, arremete antes y con total brutalidad en contra de una persona que no le cae precisamente bien? Ninguna alternativa puede ofrecer, simplemente por ser una oposición bruta e infundada.

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