Quiero decir gracias. Gracias a todos aquellos políticos que, con elegancia, talante, responsabilidad y altura de miras, supieron, hace 30 años, marcar el inicio de una nueva era para un país que demasiado había sufrido. Gracias a un Rey que supo sorprender en positivo y demostrar el valor que puede alcanzar la valentía de un hombre. Llamada a modernizarse, España legalizó a los partidos que no lo eran y organizó en 1977, el 15-J, sus primeras elecciones democráticas, inaugurando canciones y músicas que quedaron en las hemerotecas y en la memoria. “No concebimos la libertad si los hombres no pueden ser iguales”, dijo entonces Felipe González, secretario general del PSOE. Había que cambiar las bases de aquella sociedad, con el consenso del pueblo, para construir el futuro. Se adoptó la Constitución. Nuevas reglas del juego que abrieron las puertas al cambio, tan necesario, tan anhelado.

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