Ayuntamiento de ZamoraDebo decir que lo lamento. Ayer, por primera vez desde hace décadas, la ciudad de Zamora podía haber cambiado de color tras unas elecciones municipales. Pero no lo hizo. El 27 de mayo, el PP, liderado por la ex-consejera del gobierno regional Rosa Valdeón, sacó solo 12 de los 25 concejales que componen el ayuntamiento, perdiendo la mayoría absoluta que hasta ahora le había permitido gobernar hegemónicamente. El PSOE, encabezado por el ex-subdelegado del Gobierno, Carlos Hernández, logró 8 ediles. Izquierda Unida tuvo 3 escaños. Y Adeiza, un partido local que se dice independiente pero que está asociado a la Unión del Pueblo Leonés, sacó 2 concejales. Estos últimos, decisivos para formar una coalición. Los ciudadanos progresistas la desearon para cambiar el rumbo en la capital provincial.

A última hora, en la investidura, el jefe de los ‘independientes’, Miguel-Ángel Mateos, ha torcido su preacuerdo del viernes con el PSOE e IU y se negó a aportar apoyo a Carlos Hernández. De tal forma que, auto-votándose, entregó la Alcaldía a Rosa Valdeón, cuyo partido una vez más se queda con el mando en una ciudad en la cual la perpetración del PP en el poder tiene como consecuencia un llamativo estado permanente de subdesarrollo.

La actitud de Mateos no me parece correcta. Este hombre, que durante la campaña abogó por el cambio en Zamora, una vez elegido acabó apoyando al continuismo. Una auténtica traición para sus electores, sobre cuyo sentido del voto Mateos escupió. Después de negarse a negociar con los representantes de partidos en la capital, Mateos protagonizó negociaciones en Valladolid con el presidente regional del PP, y en Madrid con altos cargos del PSOE. Quería ser alcalde, sin darse cuenta de que se pasaba tres veces de la raya. No desveló hasta el último minuto a que candidato a alcalde aportaría sus dos votos de apoyo. Pactos puntuales serán inevitables para evitar la caída de Valdeón a lo largo de los cuatro años. Hoy, Mateos cree que tiene la llave del gobierno local. Pero se equivoca. Valdeón, ante un tal inestable, podría cerrar acuerdos con otras fuerzas políticas.

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