Hoy ha muerto el rumano que se quemó a lo bonzo en Castellón, hace dos semanas. Solo pedía un préstamo para volver a su país, desde el cual había llegado a España por estafa de contratantes poco fiables. Tras lo ocurrido, la familia fue repatriada. La pregunta inevitable: ¿No le podían haber ayudado antes, a ese hombre desesperado? Y no hablo solo de autoridades locales, autonómicas o estatales españolas, sino también las autoridades consulares rumanas en España. Que no ocurra nunca más. No es digno de seres humanos.

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