Es cierto que, en el último vídeo de JSE, el chico representa a un pijo descerebrado e inculto. Pero nadie ni nada en el video menciona al PP ni a la derecha, y nadie ni nada en el video asocia el pijo a esa opción ideológica. Sin embargo, nada más publicarse el video, el PP salió inmediatamente criticando la producción, manifestando así que se sintió aludido. Esta actuación del PP propició, de cara a la prensa, un nuevo rifirrafe entre los dos grandes partidos, sin el cual el video no hubiera logrado colocarse en primera línea de todos los medios de comunicación y ser visto, a día de hoy, unas 15.000 veces en el canal del PSOE en Youtube. Sin el enfado de la derecha, “El Preguntón” hubiera alcanzado poca audiencia. Gracias al PP, el video de JSE estuvo en todos los telediarios, en horario de máxima audiencia y gratuitamente. Al final, aunque el video no lo expresara, el PP acabó confirmando él mismo que se parece a ese chico.

Ahora entendemos mejor el rechazo de la oposición a una asignatura que desde hace años es realidad en cantidad de otros países y sin polémica: es que el PP, en la materia, suspendería. O al menos lo harían sus actuales dirigentes, auténticas luces, auténticos estrategas, como acabamos de demostrarlo.

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