Esperando que lleguen los invitados, en este día de Navidad, tomo unos minutos para redactar unas líneas que me parecen oportunas. Al igual que el año pasado, el Rey destacó en su discurso navideño de ayer la necesidad de recuperar la unidad en España. Lo hizo con la intención de recobrar un mínimo nivel de consenso entorno a la cuestión de ETA. Un llamamiento que no realizó en anteriores ocasiones, gobernando el PSOE de González o el PP de Aznar. No porque hayan cambiado los métodos, como todos sabemos, sino porque la oposición de entonces (respectivamente la Alianza Popular de Fraga y el PSOE de Almunia) jamás entró a atacar al Gobierno recriminándole errores en la lucha contra ETA. Y fíjense que todos cometieron errores de igual manera, ya que el resultado final es el que es: a ETA no la derrotó ni el PSOE de González, no menos el PP de Aznar. El PSOE de Zapatero tiene pues derecho al mismo margen de error que los demás.

Hoy, el PP de Aznar, en la oposición por decisión de la mayoría del pueblo español, se dedica a poner condiciones al Gobierno que la mayoría eligió. Quiere que el Gobierno de la mayoría aplique a la letra lo que le dicta una minoría. Y eso, nunca ocurrió, ni ocurrirá. Sencillamente porque cuando las urnas deciden que te toca ir en la oposición, debes respetarlo. Y a la oposición le toca decidir si apoya o no al Gobierno, midiendo la sensatez de actuar o no con sentido de Estado en determinados asuntos delicados que requieren una especial unidad, como es el caso de ETA. No es el Gobierno el que debe cambiar su forma de actuar para seguir las exigencias de una minoría. Es de cajón. Hoy, el PP interpretó el discurso navideño del Rey intentado deshacerse de su importante responsabilidad en la situación actual. Intentó decir que si faltaba unidad era por culpa del PSOE. Como he explicado, la unidad de la oposición con el Gobierno (porque lógicamente ha de ser en este sentido, y no al revés), la pedirá el Gobierno (y hasta el Rey), pero la concede la oposición. Con tal de dañar al Gobierno de Zapatero, que no puede tragar desde el inicio por no haberse preparado en 2004 a la eventualidad de una derrota, el PP se inventó que Zapatero se había apartado del consenso y que ello motivaba el rechazo de la oposición a apoyar al Gobierno en la lucha contra ETA, por primera vez en la historia. Se inventó que bajo Zapatero la policía había renunciado a actual e investigar, para dejar sitio a negociadores, cuando hasta un niño entiende que una y otra tarea no tienen nada que ver. Testarudo, el PP hace como que no entiende que a uno no lo derrotas solo dándole palos. Para justificar su estrategia desleal, hace como que no entiende que hay más vías. Hace como que no entiende que es el deber de todo gobernante explorarlas sin excepción, recibiendo para ello el debido, merecido e incondicional apoyo de todos los partidos, incluso el de la oposición. Al menos, en ocasión de la Navidad.

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