Congreso de los DiputadosHoy ha sido un día excepcional. Lo pasé casi todo al teléfono, desde que este mediodía el coordinador del programa socialista, el ministro Jesús Caldera, anunció en el minuto final de su intervención de clausura de la Conferencia Política del PSOE que el Partido Socialista propone un gran consenso nacional para establecer la representación parlamentaria directa de los españoles en el exterior. Quiero agradecer a Caldera sus palabras, que para nosotros (y para mí en particular) alcanzan un valor de primera. Y el hecho que le haya dado el corte de medida estrella, cerrando su discurso con el anuncio de la propuesta, mereciendo una memorable ovación del auditorio.

La idea, la habíamos sugerido el PSOE Europa, tras haberla defendido con humildad pero con intensidad desde hace dos años en el interior del partido y, en los últimos tiempos, ya con declaraciones públicas. Nos costó horas de esfuerzo, trabajo de pasillos, conversaciones y una labor de comunicación muy fuerte sobre el tema. Nos parecía obvio que si los italianos, franceses, portugueses, croatas y colombianos residentes fuera de sus respectivos países tenían parlamentarios propios elegidos directamente, España merecía los suyos. Y los españoles en el exterior tener voz en el Parlamento.

Esta tarde, muchas imágenes pasaron por mi mente: las etapas que nos llevaron, encabezados por el secretario general del PSOE Europa, Javier Moreno, a lograr que el entero PSOE de Zapatero haya hecho suya nuestra modesta idea. Recordé las reuniones con compañeros de las agrupaciones locales de Europa, las entrevistas con dirigentes federales del PSOE, las palabras intercambiadas con nuestros líderes autonómicos. Momentos en los que tuve personalmente la oportunidad de tomar la palabra aquí y allá, para abrir camino a la idea. Hay un instante particular que guardo en memoria, de nuestra Conferencia Política celebrada en febrero de 2006 en París. Quizá porque haya sido algo determinante. Entonces, algunos compañeros todavía dudaban de la idoneidad de la propuesta. Era una actitud normal: cuando llegué a la Comisión Ejecutiva del PSOE Europa, noté que la idea necesitaría aún mucho esfuerzo hasta en nuestras propias filas. Y no por no gustar, sino por lo que suponía lanzarse en una batalla de tamaño tan importante, en la que desconocíamos cual sería la acogida por la dirección federal, en Madrid, en un contexto de responsabilidad de gobierno.

En esa nuestra Conferencia Política, los miembros de la Comisión Ejecutiva teníamos que limitar nuestras intervenciones a lo largo de los dos días del evento, que debía dar prioridad a la palabra de los delegados de agrupaciones. Y en tal escenario, además, la intervención de un ejecutivo suele merecer una gran atención y cobrar mucho peso, sobretodo si es la del portavoz. Había pues que ir con mucho cuidado. Ese día, tomé la palabra una sola vez. Y tuve el honor de poder hacerlo antes de la votación final, en el plenario, y en nombre de la dirección, que confió en mí. Expliqué que la propuesta de crear una representación parlamentaria de los españoles en el exterior iba a necesitar muy probablemente ser incluida en la reforma de la Constitución. A esas alturas, sinceramente, aún no sabíamos si el PP iba a impedir la reforma constitucional a lo largo de toda la Legislatura. Así que dije a los compañeros que si esa reforma debía asimilarse a un tren pasando por una estación, los españoles en el exterior no podían permitirse llegar tarde a la estación: ¡no merecían quedarse en el andén! La sala me hizo el honor de un aplauso que guardo en el corazón como uno de los momentos más bonitos en este partido. Ese día, el PSOE Europa convirtió el asunto en su absoluta prioridad. Y desde entonces, el lema de la federación regional ha sido “hacia la plena ciudadanía española en el exterior”, en referencia voluntariamente no-explícita (pero para nosotros muy clara) a la representación en el Parlamento, foro absoluto de la expresión de los ciudadanos, de todos los ciudadanos, vivan donde vivan.

Javier, Antoine, Carmen, Isabel, Pepe, Pablo, Ángela y Miriam, estimados compañeros de dirección del PSOE Europa: quiero daros ante todos la enhorabuena y las gracias por haber creído en este proyecto que hoy está en marcha, rumbo a convertirse en realidad.

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