RajoyRajoy quiere imponer a los inmigrantes la higiene y las costumbres españolas, con un “contrato de integración“, que supondría para los inmigrantes la obligación de cumplir las leyes. Pero, Sr. Rajoy, por favor, reflexione un poquito: si las leyes ya son obligatorias para todos, por definición… Su idea, una vez más, es una enorme bobada. ¡Cuanto tiempo pierde Ud. en puras tonterías!

Ocurre además que la idea no es ni de Rajoy: este señor la ha copiado de la polémica medida introducida por Sarkosy en Francia, en 2004, cuando era ministro del Interior. El contrato que tienen que firmar los inmigrantes también incluye ese respeto a las costumbres. Si se descubre que estos principios han sido incumplidos, el inmigrante pierde ayudas sociales y puede ser expulsado. Entonces, en Francia, la propuesta suscitó una gran indignación nacional. Espero que en España ocurra al menos lo mismo con este tipo de ideas de tinte abiertamente racista y fascista.

Pero iré más lejos. Contestaré a la propuesta de Rajoy con una propuesta mía: deberíamos imponer a la oposición un “contrato de higiene democrática“, para evitar que el partido que se encuentre fuera del Gobierno sea desleal a las instituciones hasta tal punto de anteponer sus meros intereses electorales al bien común de la nación. Para evitar también que la oposición manipule y mienta abiertamente. Para evitar que en el futuro otro Rajoy haga de nuevo oposición usando el terrorismo como arma para dañar al Gobierno en vez de apoyar el esfuerzo de la lucha y estrategia antiterrorista. De este modo, un jefe de la oposición de la misma bajeza que el que tenemos que aguantar actualmente no podría seguir intoxicando, insultando, agrediendo, traicionando la causa del Estado, metiendo miedo a la gente e inculcando pesimismo en una sociedad que desea salir adelante serenamente y con progresos. Con el “contrato de higiene democrática”, a un Rajoy se le indicaría la puerta de salida de la esfera política.

Anuncios