Estuve dos días en Oviedo, por motivos de campaña, invitado por la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE). Toda gente estupenda. Junto al candidato a diputado Álvaro Cuesta, que forma parte de la dirección federal del PSOE que encabeza Zapatero, estuve en Llanes para tomar la palabra en un mitin al que acudieron numerosos vecinos que años atrás trabajaron en Suiza. El retorno no borró de sus memorias respectivas las vivencias en el extranjero. Han sido numerosos los que me contaron sus experiencias, tras el acto. Dos de ellos han sido taxistas en Lausana. Otro tiene un hijo en Ginebra. Otros estuvieron viviendo en Alemania, Bruselas o Inglaterra… Se emocionaron al saber que, con Zapatero, hemos garantizado los derechos de los españoles en el exterior a través de una ley, la del Estatuto de la Ciudadanía Española en el Exterior, aprobada en 2006: la primera ley de la Democracia para quienes viven fuera. Y aplaudieron la idea de otorgar sus propios diputados y senadores al exterior.

Con la gente de la FSA, hemos recorrido buena parte del Principado. Me sorprendió –se lo dije a los compañeros– lo limpia que está la vía pública en la región. Tanto en Oviedo (hay que reconocerlo), como en Llanes, localidad que por cierto sabe salvaguardar su patrimonio histórico de forma ejemplar. Para la anécdota, os diré que nada más llegar, con esa fina lluvia que cayó, noté que debería ir con cuidado por las aceras de Oviedo, cuyo pavimento no es tan seguro como estético. Pensé que la gente debía estar acostumbrada a caminar sobre la superficie aún cuando está mojada. Pero este mediodía, mientras volvía del casco antiguo al hotel, un señor que venía de frente resbaló y se encontró con el trasero en el suelo.

Por cierto, en el centro compré queso de la zona. Ya os diré si está bueno. Un abrazo.

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