A las 13:45 me ha sacudido la estremecedora noticia del asesinato por ETA, un cuarto de hora antes, del compañero del PSOE vasco Isaías Carrasco, en Mondragón. Quiero unirme al dolor de la familia afectada, a la cual hoy unos viles y asquerosos criminales han decidido herir de la peor de las formas. ETA ha escogido un blanco fácil que no llevaba escolta. No hay derecho. No es justo. La gente quiere vivir en paz. Estamos cansados, cansados, cansados, cansados…

En una de las manifestaciones de la peor infamia, el diputado del PP Vicente Martínez Pujalte declaraba todavía ayer que el PSOE “ha negociado con ETA durante la campaña” y que ello implicaba que a la banda terrorista “no le da igual quien gane el domingo”. Dejar entender que ETA prefería la victoria del PSOE no sólo constituye un insulto de mayor nivel sino que ha quedado claramente desmentido por los hechos de hoy. Es evidente que no hubo concesiones y que ETA lógicamente no prefería la victoria del PSOE. De haber existido las presuntas amistades entre el PSOE y ETA que el PP se inventó y difundió durante cuatro años, lo de hoy no hubiera ocurrido. No se pactó nada, nada de nada: el PP lo sabe, siempre lo supo y lo único que ha hecho ha sido intoxicar para evitar dar su apoyo al Gobierno. Le irritaba asomar el hombro, le irritaba apoyar a Zapatero.

Sumergido en el dolor, estoy aún más indignado que durante el resto de la legislatura. ¿Qué hubiera pasado de alcanzar el fin de ETA para el cual algunos negaron su apoyo? En primer lugar, posiblemente se habría evitado la muerte de hoy. Así que ahora, más que nunca, espero que los que han rechazado unirse al Gobierno estén de una vez por todas dispuestos a recuperar la unidad de los demócratas. Ánimos. Y el domingo, demostremos la fuerza del pueblo: todos a las urnas.

Opinión de interés sobre el mismo asunto, por César Calderón:
Buitres electorales + Telemadrid acusa al PSOE

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