Miles de muertos, creación de una anarquía en vez de democracia, aparición de Al-Qaeda en el país“, desglosa hoy Hans Blix, el que fuera jefe de los inspectores de la ONU en Irak antes de la invasión por Estados Unidos, Gran Bretaña y España. Son, según dice, las consecuencias de la guerra que empezó hace exactamente cinco años. Una intervención militar que el ex-inspector no valora precisamente de la misma forma que el ex-presidente del Gobierno español y presidente de honor del PP, José María Aznar, que en declaraciones a la BBC desveló que “volvería a hacer lo mismo“, que su convicción y su conciencia “están limpias” y que “fue la decisión correcta“.

Hans BlixBlix, entrevistado esta mañana por la radio France Inter, volvió a subrayar que Estados Unidos ignoró deliberadamente las inspecciones internacionales. Y se preguntó “¿cómo es posible establecer una terapia acertada sin tomar en consideración el diagnóstico?

Dominique de VillepinEn el mismo programa, también intervino por teléfono Dominique de Villepin, valiente ministro de Asuntos Exteriores de Francia en 2003. El que supo enfrentarse a EE.UU. en el Consejo de Seguridad de la ONU no descarta que tras la catástrofe provocada mediante un engaño, George W. Bush pueda ser llamado a comparecer ante un tribunal internacional. Denuncia los 600.000 muertos provocados por la guerra, las infracciones a las normas internacionales (especialmente la tortura) y los 3.000.000.000.000 dólares gastados en la guerra. No cree que el objetivo fuera el petróleo, dado que EE.UU. ya era antes de la invasión el principal cliente del Irak de Sadam Husein. Ve más bien una explicación global, en clave de presencia geoestratégica en esa zona del mundo.

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