Hoy il Cavaliere Berlusconi ha vuelto a Palazzo Chigi, la sede de la Presidencia del Gobierno italiano, dos años después de haberlo dejado al Professore Romano Prodi. Ha vuelto, con nada menos que veintiún ministros, de los cuales solo cuatro mujeres. La igualdad, Silvio se la ha pasado por el forro. Incluso encontró ocasión de alguna broma durante la toma de posesión de un ministro, al que inicialmente no dio la mano por verle no-afeitado… El equipo de este cuarto gobierno suyo es el de toda la vida del líder populista: en su mayoría viejas caras y pocas luces. Imagen secundaria del día: con el primer ministro Berlusconi ha vuelto un anciano subsecretario a la Presidencia del Gobierno, Gianni Letta, para sustituir a un joven Enrico Letta, su sobrino, que obró con Prodi. Es la ilustración perfecta del auténtico cambio que aporta Berlusconi a una Italia ya en crisis.

Dicho esto, la armada de ministros que hoy tomaron posesión de su cargo nada tiene que ver con lo que había prometido el nuevo primer ministro: un gobierno “snello”, es decir esbelto, con doce ministros como mucho. El multimillonario italiano habrá envejecido desde su primera aventura política del 1994, pero las promesas le siguen importando poco más de una higa. Donde hubo piedra, piedra habrá.

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