Esto de que España está en “crisis” da risa. Uno puede hablar de crisis cuando la economía deja de crecer. Pero ocurre que, hasta prueba de lo contrario, la economía española sigue creciendo. ¿Cómo calificaríamos entonces la situación opuesta? ¿Súper-mega-crisis? Creo que la exageración ambiente merece un granito de sensatez.

Ahora bien, también está clarísimo que nuestra economía ya no crece como hace unos meses. De ser el tigre de Europa, ha pasado a calmarse algo. España lideró en 2007 el crecimiento económico entre los países avanzados: el PIB aumentó un 3,8% el año pasado, frente al 2,7% de la zona euro. Pero de no haber gozado de una tal bonanza, hoy sí tendríamos motivos para preocuparnos.

Para evitar tales cambios, en el futuro, habrá que apostar por un crecimiento basado en los servicios, más que en el ladrillo heredado de la anterior etapa. Edificar bloques en todas partes y a toda velocidad, llenando el país de cemento hasta no poder más, era una apuesta sin perspectiva a medio y largo plazo: no tenía otro destino que el satisfacer la situación del momento, sin pensar en el mañana. Además de plasmar una vista corta en términos de desarrollo sostenible. Ejemplo: ¿de dónde sacas el agua potable para cien nuevos rascacielos en la zona turística de Cullera? ¿Se la exige la Comunidad Valenciana a los campesinos de Castilla-La Mancha o a la gente de Aragón? Como si no hubiera suficiente tensión en este asunto…

Esta situación de desaceleración –así es como se llama, ya que va menos rápido pero sigue tirando para adelante– no es exclusiva a España. Mientras nuestro país crecerá entre el 1 y el 2% este año, en Francia, donde gobierna la derecha (Sarkozy), se prevé un crecimiento del PIB del 0,2% en el segundo trimestre y nulo (cero) en el tercero, lo que supone una notable desaceleración tras el 0,5% del primer trimestre revisado a la baja. En junio, la confianza de las familias francesas retrocedió 4 puntos. ¿Ha sido también culpa de Zapatero?

En Alemania, donde también gobierna la derecha (Merkel), el índice de confianza empresarial perdió 2,2 puntos en junio, alcanzando el valor más bajo desde finales de 2005. También la confianza de los consumidores, según Gfk, descenderá en julio de 0,8, hasta situarse en 3,9. Esta entidad ha revisado su previsión para el crecimiento del consumo privado en 2008 del 1% al 0,5%. Los precios de importación en Alemania se incrementaron en mayo un 2,4% mensual, la tasa más elevada desde septiembre de 1990, y la variación interanual fue del 7,9% que, si se excluye el petróleo, queda en el 2%. ¿Ha sido también culpa de Zapatero?

Algunos intentan difundir el sentimiento que España se queda sin un duro, mientras la realidad es que el Estado registró hasta mayo un superávit de 3.186 millones de euros. Esto es lo que hay, y es el resultado de una buena gestión de la caja. Y los que se empeñan en criticar a Zapatero no hubieran sabido reaccionar mejor que él en un contexto internacional que no depende del Gobierno de España.

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