No habrá adelanto electoral en Galicia. Así lo acaba de anunciar el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño. Desmontó rumores que surgieron de no se sabe dónde mientras el responsable político estaba de vacaciones con su familia, descansando unos días tranquilamente. La intención de agotar la legislatura se explica por la voluntad del líder socialista gallego de cumplir los compromisos adquiridos en junio de 2005 con los ciudadanos. Le faltan unos meses de trabajo y no piensa ahorrárselos. Algunos pensaron que la desaceleración económica iba a forzarle a celebrar elecciones ahora, antes de ver la situación eventualmente empeorar. Pero la existencia de grandes proyectos en Galicia (las obras del AVE están en buena marcha) y el buen rumbo de la economía en la comunidad autónoma, que va por encima de la media española, son motivos para confiar en el futuro y no hundirse en el pesimismo que la derecha representada por el PP está intentando inculcar en las mentes de toda España.

Os diré precisamente que vuelvo de unos días de esa magnifica tierra. Estuve en Lugo, Pontevedra y Santiago de Compostela (ya conocía Ourense): lo que noté es mucha gente por las calles, hasta avanzada la noche, consumiendo en bares y restaurantes tras la jornada de trabajo. Y los mercados y tiendas estaban a rebosar. Vi como las obras estaban en marcha, como cuidan de sus pueblos, como han arreglado carreteras y como aprovechan las fuentes de energía renovable. Claro, también hay alguna excepción de menos brillo. Pero por lo general se nota que los gallegos tienen ganas de demostrar lo que valen al resto del país, y de enseñar a los demás como se sale adelante. No se derrumban ante una dificultad. Hoy, Galicia avanza a grandes pasos porque cree en sí misma. Y eso –no me cabe la menor duda– es una magnífica forma de ganarse el mañana dando ejemplo.

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