Me ha parecido enorme la falsedad con la que el presidente del PP ha declarado que el PSOE estaba “politizando” el Servicio Exterior de España, colocando a su gente al frente de embajadas y consulados. Lo dijo en el mismo lugar y en el mismo día que sacó lo del “coñazo“, pero la noticia solo salió esta semana en varios medios dirigidos a los españoles en el exterior. Las declaraciones de Rajoy traducen una especial ignorancia de la realidad: no es un secreto para nadie que la mayor parte de los diplomáticos es sensible a tendencias políticas de derechas. Esto se debe a que, históricamente, la carrera diplomática ha sido reservada a hijos de las altas esferas, es decir aquellos que podían sufragar el gasto de dichos estudios, entre otras razones. Calculando la edad media de estos señores, perfectamente identificamos las altas esferas a las que me refiero.

Con un Gobierno del PSOE en funcionamiento desde hace cuatro años, el Servicio Exterior de España sigue hoy plagado de altos cargos conservadores, por no decir claramente del PP. La mayor parte de estos embajadores y cónsules ejerce su función con rigor, de forma profesional, y no expone públicamente sus preferencias políticas. Pero también ocurre algún que otro derrape. Yo mismo quedé atónito más de una vez. Asistiendo a una reunión con un responsable diplomático español en la cual estábamos dirigentes del PSOE y del PP, el diplomático no dudó en manifestar sus dudas sobre la política exterior del Gobierno que él mismo representaba. No se me ha olvidado la sonrisa instantánea de los representantes del PP, y las miradas que me lanzaron esperando alguna reacción mía. Este señor sigue hoy en el cargo. También conocí a un cónsul que en un encuentro público llegó a tildar de inútiles las instituciones de los españoles en el exterior. Y cuantas veces se me han quejado funcionarios afiliados al PSOE Europa del trato anormal que sufren en el trabajo por parte del embajador o cónsul de turno… Añado que no estoy hablando específicamente de Suiza.

Esto tiene como consecuencia que el actual partido de gobierno no puede atender las demandas de los ciudadanos como le gustaría. Sin embargo, está obligado a asumir la responsabilidad de lo que ocurre en las ventanillas de la Administración española en el exterior. Rajoy sabe perfectamente que el Servicio Exterior sigue por naturaleza mayoritariamente “blindado” ante todo control directo por el PSOE. Una vez más, sus declaraciones son de lo más hipócritas. Como ejemplo de politización, citó el caso de Rafael Estrella, ex-parlamentario socialista, que ha pasado a ser embajador en Argentina. A parte de Estrella, que ha sido nombrado hace ya dos años, ¿qué otro caso puede darnos Rajoy para ilustrar esa presunta actual politización?

Ya me gustaría que se politizara el Servicio Exterior de forma oficial, al igual que ocurre con toda lógica y normalidad con la Administración del Estado en el interior de España (Delegaciones del Gobierno). ¿Debe existir una parte de la administración a salvo del control democrático marcado por las urnas? Es un problema tabú, que nunca hemos abordado hasta el fondo. Pero que gobernando el PSOE plasma cierto desfase entre quienes gestionan a diario un organismo público y quienes deben cargar con la responsabilidad de esa gestión, independientemente de su calidad y orientación.

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