Jesús de las Heras
Jesús de las Heras

Esta semana, celebrándose los 70 años del fin de la Guerra Civil, se volvió a hablar del papel de la Iglesia católica española en la dictadura franquista. En el programa 59 segundos de TVE, el director del periódico 20 minutos, Arsenio Escolar, recordó al de la revista Ecclesia y ex-portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Jesús de las Heras Muela, que la Iglesia aún no había pedido perdón por su complicidad con la dictadura de Franco. A lo cual el distinguido sacerdote le contestó que la Iglesia pide perdón cada día en sus oraciones. Pero ese discurso no nos vale y la Iglesia bien lo sabe. La institución es consciente de no haber pedido perdón oficialmente por lo que hizo durante el régimen surgido como consecuencia del golpe de Estado de 1936.

Pero no creo que ello implique un próximo reconocimiento público de sus errores. La Iglesia no suele reaccionar con inmediatez ante sus meteduras de pata. El físico y astrónomo Galileo Galilei, condenado por la Inquisición en 1633 ha sido homenajeado por primera vez por el papa en 1992. Se tardaron tres siglos y medio para un primer gesto significativo, aunque tampoco se anuló la sentencia de aquella época. Y sólo será en este 2009 (declarado por la ONU año internacional de la astronomía) que se instale una estatua del científico en los jardines del Vaticano, según se ha anunciado.

¿Cuál es el motivo que todavía impide a la Iglesia reconocer su complicidad con el dictador Franco? Ante todo está el hecho que la dictadura fue larga y que no acabó hasta el 1975, año aún relativamente cerca de la actualidad. Numerosos dirigentes de la Iglesia de hoy (cardenales y obispos) vivieron de primera mano el franquismo, al ser además la institución una casa en la que sus altos dirigentes son por naturaleza propia personas de cierta edad. Y su implicación personal en aquella Iglesia impide la desconexión del pasado que la propia política no ha sido realmente capaz de realizar (basta ver como actuales dirigentes del PP, como el cabeza de lista a las elecciones europeas de junio Jaime Mayor Oreja, son conocidos por alabar abiertamente el franquismo). Por otra parte, cabe destacar que el orgullo de la Iglesia le llevará a esperar un momento de calma total con el asunto histórico para reconocer en alto lo que ningún extremista pueda venir a reprocharle, más que nada internamente. Esto nos confirma que hay todavía hoy en día suficientes extremistas en la organización como para evitar que la casa pida perdón oficialmente.

Probablemente pues la Iglesia deba esperar a que desaparezca esta generación de poderosos eclesiásticos mojados por el agua bendita de Franco, que aún se pasean por la vida con gafas oscuras y el águila en mente.

Artículo publicado en El Plural

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