Con tal de salir en los medios hablando de asuntos que no sean la corrupción del caso Gürtel que les salpica, los representantes del PP son capaces de decir cualquier cosa. Hace unas semanas, Rajoy exigía a Zapatero una reducción del gasto público. Ahora, a estos se les ocurre presentar una enmienda para que los Presupuestos Generales del Estado 2010 aumenten en un millón de euros las transferencias a las comunidades autónomas para actuaciones destinadas a los españoles residentes en el exterior.

El presupuesto adicional que pide el PP supondría un aumento de 86% de la cuantía prevista. La derecha pide más dinero, pero rechaza ser coherente y explicar a los españoles que la única vía para incrementar la hucha común es subiéndole los impuestos a la población.

Los españoles en el exterior conocen perfectamente la crisis porque la están viviendo en sus países de residencia. Saben que en estos momentos todos los estados han de apretarse el cinturón. Por tanto, no van a pedir a España que saque dinero de donde no lo hay. Pero el PP, que no es como los españoles, ha perdido el norte: como no tiene la responsabilidad de gobernar, puede sacar las barbaridades que quiera con tal de impresionar a la galería.

Si la imprevisión del PP metió a España en el callejón sin salida de la economía del ladrillo, su actual incoherencia y falta de propuestas claras evidencia que un gobierno de la derecha sería la peor catástrofe para el país en estos momentos de crisis mundial.

Anuncios