Ya era hora. Llevo años esperando la polémica que se ha levantado con las declaraciones de José Bono sobre la mala calidad de TVE Internacional. Durante la comparecencia de Alberto Oliart ayer ante el Congreso de los Diputados, el próximo presidente de RTVE aseguró que el impulso al Canal Internacional será uno de los objetivos prioritarios de su gestión. El presidente de la Cámara Baja comentó entonces que siente “vergüenza” cuando viaja al extranjero y ve este canal que cree “manifiestamente mejorable”. Una confesión que levantó la ira de RTVE: para los trabajadores de la Corporación, Bono “se ha pasado tres pueblos”.

Dejemos de actuar como estúpidos, unos y otros. Creo que Bono no se ha pasado: al contrario, ha sido bastante dulce. Como máximo representante del pueblo español, cumplió con su papel al transmitir a quien corresponde la opinión auténtica de los ciudadanos de a pie, que cada cual podrá comprobar vaya donde vaya. TVE Internacional tiene muchas carencias y gran parte de la culpa está en las sucesivas cúpulas de RTVE, que se desinteresaron del destino de este canal que ningún miembro de las altas esferas audiovisuales tenía que soportar a diario.

Dicho esto, entiendo el malestar de los trabajadores: cuando el gobierno de turno controlaba todo lo que se hacía en RTVE, no se movió ni un dedo para aportar mejoras al Canal Internacional. Ahora que el gobierno ya no tiene el mando a distancia del audiovisual público, es el propio grupo, que dispone de una autonomía considerable, el que tarda en implicarse en su propia evolución. Y el Canal Internacional sigue careciendo de capacidad operativa: es prácticamente incapaz de producir nada en propio, por falta de personal y de presupuesto. El director del canal y los trabajadores cargan desde años con una culpa que no tienen, ya que hacen de todo por entregar algo lo más aceptable posible dentro del poco margen de actuación que se les deja.

Los socialistas impulsamos la creación de TVE Internacional bajo el mandato de Felipe González como presidente del Gobierno. Luego, vino Aznar, a cuyo ejecutivo le correspondía lógicamente el desarrollo del canal. Pero tan poco le importó al PP lo que ocurría con TVE Internacional que durante sus ocho años de gobierno, el único director que mantuvo su puesto en TVE desde la era González fue precisamente el de Canales Internacionales. El PP no facilitó medios para el desarrollo que le correspondía asegurar a la ventana internacional y prefirió destinar los presupuestos al lanzamiento de cantidad de canales temáticos con audiencias infinitamente inferiores: corría la era de la manía del PP por las inauguraciones. Luego volvimos los socialistas al gobierno, metimos fuerzas para dotar a RTVE de un nuevo modelo de gestión y sanearla económicamente. Además, la alejamos del control político: tanto que luego nos fue imposible mover nada, en parte por los temores de RTVE a emprender la labor de recuperación del retraso acumulado durante años de dejadez política. Y aquí es donde toca ser coherentes y auto-críticos…

Voy a confesaros algo que no gustará a muchos de mis compañeros de partido, esperando que contribuya a que las cosas se muevan. Llevo cinco años como secretario de Comunicación del PSOE Europa, federación destinada a los españoles que residen en el continente pero fuera de España. Durante este tiempo, he hecho de todo por entender de primera mano el expediente TVE Internacional y tramitar propuestas viables. Propuse la creación de un informativo sobre la actualidad político-social de los españoles en el exterior, para abordar los asuntos que nos son propios y que nunca quedan recogidos en los telediarios nacionales. Propuse una dirección propia para el Canal Internacional de forma a independizar su presupuesto del de los múltiples canales temáticos, con los que comparte un mismo vértice en el organigrama de TVE.

Pero ninguna idea prosperó, por falta de voluntad de quienes tenían que haberlas apoyado. A veces, ni me contestaron. Viendo que no había forma de mover nada y que todo el mundo se echaba la culpa encima mutuamente, me resolví a guardar el expediente en un cajón. Me he sentido muy solo a la hora de luchar por la mejora de TVE Internacional.

Si los españoles en el exterior tuvieran diputados y senadores propios, temas como este llevarían años solucionados, tal sería la labor realizada en Madrid por gente que realmente sufre el problema y conoce de primera mano la importancia que adquiere entre el millón y medio de compatriotas que viven fuera de nuestras fronteras.

Hoy mismo he escrito a Bono para agradecerle su observación y felicitarle. Sus declaraciones y la llegada del nuevo presidente de RTVE constituyen la ocasión para inyectar vitaminas en TVE Internacional. Espero que Oliart haya tomado buena nota y que todos nos pongamos manos a la obra, también los que estamos en el gobierno, que para eso merecimos la confianza de los ciudadanos.

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