Descolocado y rozando lo infantil. Así veo el debate sobre el significado de la palabra “nación”, en el contexto de un Estatuto de autonomía de Cataluña sometido a examen del Tribunal constitucional. Por encima de consideraciones político-políticas, la nación se refiere a un ámbito cultural común. La palabra “nación” viene del latín “nascio” o “natio” que significa nacer. En ese idioma vertebral, el término “nation” significa “grupo humano del mismo origen”, designando también los pequeños de una misma camada. Ciceron utilizó el término “natio” para designar una tribu, un pueblo o una parte de un pueblo.

Busquemos la definición que propone la Real Academia Española (RAE):

Nación.
(Del lat. natĭo, -ōnis).

  1. f. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno.
  2. f. Territorio de ese país.
  3. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.

Según The New Oxford American Dictionary (Oxford University Press, 2005, ISBN 0-19-517077-6), “a nation is a body of people who share a real or imagined common history, culture, language or ethnic origin”.

Sea cual sea la definición, el castellano-leonés que soy no ve ningún punto que haga incompatible la nación catalana con la nación española. Hasta en el caso de la interpretación de la RAE, nada indica que Cataluña esté pretendiendo a una denominación que no le corresponda:

  1. Los catalanes son habitantes del país catalán (al igual que se entiende para vascos y valencianos con sus paises respectivos) que dispone de un mismo gobierno: la Generalitat de Cataluña.
  2. Cataluña es un territorio.
  3. Los catalanes conforman un conjunto de personas que hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.

De invertir tanto tiempo y energías en nuestra calidad de vida y rigor profesional como hacemos con aspectos de escasa relevancia, probablemente los españoles seríamos mucho mejores.

Anuncios