“Lo más importante no son los cuántos, sino los cómo y los porqués. Y es que, más allá de los resultados, los récords –cuando se baten– son mucho más que una mera demostración de fuerza. Su valor es mostrarnos que los límites y las circunstancias adversas pueden superarse. Significan esperanza, porque entregan el mensaje de que siempre hay otra oportunidad si los actos se acompañan de tesón y compromiso. Lo más fértil de la Historia se halla en el ejemplo de quienes horadan barreras y transforman las murallas en caminos.

Cuanto más duras parecen las cosas, más fortaleza parece nacer en nosotros. Sólo hay que luchar, luchar al máximo y tener confianza en nosotros mismos. Que cada paso sea un paso estratégico, máximo, que no traicione nuestros valores, los que nos hacen ser quienes somos, los que hacen que otros confíen en nuestros actos.”

Estas palabras no son mías. Son de Zapatero. Se las dijo ayer ante las cámaras de televisión a Edurne Pasabán, que condecoró con la medalla de Oro al Mérito deportivo. A la alpinista, le indicó además: “Te hemos sentido dueña de todas las palabras que dan forma a los grandes retos: superación, esfuerzo, constancia, paciencia, genio, grandeza, siempre deportividad y elegancia cuando ha llegado la ocasión.”

Los que estamos afrontando una montaña tan grande como evitar que los derechos democráticos de los españoles en el exterior sean pisoteados por una reforma electoral absurda y más bien se vean reconocidos a través de parlamentarios propios, tomamos estas frases del presidente como un energético zumo de naranja matinal: aquel zumo natural que te confirma que, al igual que el guardián de nuestros valores, no has perdido el Norte. Y que, aunque dejes algo en el camino, la batalla tiene sentido.

Anuncios