Me harto de escuchar a representantes del PP (Ana Pastor, Santiago Camba, Belén Do Campo, por no citar más que ellos) repetir hipócritamente a diestro y siniestro que, para los españoles en el exterior, defienden el voto en urna y el voto por correo “en las mismas condiciones que en España”, como si de un avance se tratase. Esta frasecita entrecomillada es un insulto a la inteligencia de los españoles en el exterior. Pretender que en el extranjero se vote en las mismas condiciones que en España es síntoma de desconocimiento profundo de la diferencia que hay entre el voto exterior y el voto en territorio nacional. Si para votar por correo desde España hay que solicitarlo con antelación, es simplemente porque la casi totalidad de la población tiene de todos modos una mesa electoral a mano en la que votar el día de las elecciones y que el voto en urna es lo más práctico, común y menos exigente en términos de trámites para el ciudadano. En el exterior, lo más práctico, común y menos exigente en términos de trámites es el voto por correo, ya que la inmensa mayoría de la población no reside a menos de un kilómetro de una mesa electoral instalada en sede consular.

No concibo que, a situaciones distintas, se quiera aplicar el mismo método desde el empecinamiento. Es como pretender que la paella se prepare en una olla en vez de una paellera argumentando que “así es como se suele preparar el arroz” y añadiendo encima que “es necesario que se haga en las mismas condiciones que en los demás casos”. Definitivamente creo que ayudaría mucho a incrementar la calidad del debate político si en este tema, como en otros, callasen de una vez los que abren la boca cada dos por tres sin saber de lo que están hablando. Parece que no hay otros temas en los que gastar energías ahora.

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