Hemos apurado al máximo la pausa del verano y sabemos que nos espera un curso político difícil, con varias convocatorias electorales por delante. Pero sobretodo, este periodo será protagonizado por el antojo de un puñado de dirigentes políticos nacionales de recortar brutalmente el derecho al voto de la diáspora española, hecho que ya ha armado la mayor bronca de los españoles en el exterior desde la Transición. A pesar de lo poco que agrada en Madrid, hace unos días tuvimos la oportunidad de volver a beneficiarnos del apoyo público y valiente del presidente de Asturias, el socialista Vicente Álvarez Areces, así como del secretario de Organización de la Federación Socialista Asturiana, Jesús Gutiérrez, ambos rechazando la equivocada reforma electoral. Esto, poco después de que el tema haya agitado la clausura del último Comité Federal del PSOE de la mano de los representantes del PSOE Europa, del PSOE América, de la FSA-PSOE y del PSdeG-PSOE. Cuentan los que allí estuvieron que las intervenciones en contra de la reforma merecieron una insólita réplica de un apreciado compañero (así es la vida) en la que todas las estructuras del PSOE que son especialistas en temas de diáspora han oído como se les decía que estaban equivocadas y que no habían entendido de lo que iba la cosa… Al parecer, sólo nos faltó recibir una torta en la cabeza, como antaño se le proporcionaba al “hijo tonto” de la familia (con perdón). Paso, que ya llegan sermones. Hoy abro el periódico La Región Internacional y me encuentro con una entrevista al fenómeno de secretario xeral de Emigración de la Xunta de Galicia, Santiago Camba, PPero de pura cepa. Sí, ese mismo que este verano logró sacar pecho atribuyendo públicamente al PSOE del exterior opacos canales de financiación a través de asociaciones o fundaciones desde siempre conocidas (hasta por los niños que aún chupan de la teta) por su carácter comunista y su vínculo con Izquierda Unida: el hombre nos hizo reír tanto que ni le contestamos públicamente para agradecerle el buen rato de carcajada. Vuelvo a lo de la entrevista al superhéroe político Camba: el hecho está en que este señor, cuyo partido aplaudió el recorte de derechos nada más anunciarse, ahora intenta distanciarse del mismo hablando de “la postura que adoptó Madrid”. Pero rápidamente se encuentra frente a la realidad cuando el periodista encadena con una incómoda pregunta: “Pero… ¿desde Galicia no se puede elevar una propuesta?” Y llora Camba como el cocodrilo: “Estamos resignados”. Simplemente eso quería resaltar esta noche: la flácida o falsa resignación de unos pollitos del PP que hoy picotean en Galicia, donde otro gallo cantaría de seguir el PSdeG-PSOE de la etapa de Touriño al frente de la Xunta defendiendo de cara a Madrid los derechos de los expatriados con plumas de aquellas que han escrito la Historia de un país.

Anuncios