Lo estuve esperando mucho tiempo. EL PAIS publica hoy un artículo muy interesante que destaca claramente los graves problemas de los motores diésel, a los que los españoles dedican una auténtica devoción que siempre me ha parecido absurda.

Expertos entrevistados por el diario reconocen que para la mayoría de los españoles no compensa comprar un diésel desde el punto de vista económico, contrariamente a lo que piensa mucha gente.

Por otra parte, y es lo que me parece realmente importante, el artículo también intenta abrir los ojos sobre un hecho fundamental que nos afecta a todos de primera mano: que el diésel resulta especialmente nocivo para la salud y para el medio ambiente. Estos motores sueltan menos CO2, pero emiten otros gases aún peores. EL PAIS cita un estudio publicado en la revista Science of Total Environment en noviembre pasado, que señala que en Madrid los coches diésel emiten hasta seis veces más partículas que los de gasolina. Este informe constata que en las zonas con más contaminación se producen más muertes por causas circulatorias.

De no ser por unos impuestos más baratos para el diésel (favor que se le concede desde siempre a los profesionales de la carretera, que son los únicos que realmente precisan del diésel), la gasolina sería más barata.

A todo esto añado personalemente que el ciudadano que recorre un poco las calles de Europa (incluyendo a Suiza) es perfectamente capaz de observar que el tráfico en las ciudades españolas suelta unos olores realmente pestilentes. Además, me fijo bastante en el estado de la vía pública y ese color negro que salta a la vista en las calles españolas y que oculta parte de las rayas blancas no creo que sea mera casualidad ni que se deba simplemente a las técnicas de limpieza.

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