Ignorando el viento de rigidez
Sosegando el jugo del enfado
Ya sea el mío como el ajeno

Lamento la pobre desnudez
Del que observa despiadado
Elegantes campos de centeno

Y reprende el olvido con acidez
Mientras su cuerpo lleva encerrado
Caldo amargo de aquel rodeno

La primavera reviste calidez
Aunque el desprecio no se ha enterado
No cuajará hielo en el terreno

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