Zapatero lo ha anunciado y lo respetamos todos. No se presentará en 2012. Lo siento y me duele, porque de este compañero siempre he opinado lo mejor: es un hombre humilde, honesto y tremendamente correcto. Creo que la Historia se lo acabará reconociendo. España le debe una tremenda modernización a José Luis Rodríguez Zapatero, que ha cambiado al país para bien. De no haber sido por una durísima crisis económica internacional con un impacto importante en España debido a un modelo económico arriesgado heredado de los años de gobierno del PP, Zapatero estaría hoy anunciando su no candidatura gozando de una popularidad inéditamente alta. No me cabe la más mínima duda.

Me gustó la mención rápida que hizo en el Comité Federal a su familia, a la que este hombre enamorado va a poder dedicarse algo más. En política es fundamental saber desconectar antes de que la pasión por esta actividad acabe impactando negativamente sobre lo que más cuenta en la vida de una persona, que son sus seres queridos. La política es dura e ingrata.

Algo que nadie (que yo sepa) destacó claramente hasta ahora, es que Zapatero iba de todas formas a dejar de ser líder del PSOE en el 38 Congreso federal, en 2012. Las normas internas del PSOE no le permitían presentarse una cuarta vez a la Secretaría General, a la que accedió con todo mi entusiasmo ese famoso verano del año 2000 (disposición adicional quinta de los Estatutos del PSOE: “Ningún cargo orgánico ejecutivo podrá ser ocupado por la misma persona durante más de tres mandatos consecutivos”).

Ahora se abre un periodo que nos encaminará hacia una nueva etapa. A corto o medio plazo, se producirá una renovación que, reconozcámoslo, tampoco le vendrá mal al partido. Ya no me refiero al líder, evidentemente, sino a cierta parte de su entorno, que en su día ha sido muy útil, pero que acabó desgastándose y cansando al patio con actitudes desacertadas. Es verdad que la conformación de equipos nunca ha sido el punto fuerte de José Luis, con alguna excepción al inicio de su etapa al frente del PSOE.

Somos gobierno, Gobierno de España. Tenemos mayoría parlamentaria. Somos el partido político con mayor trayectoria. Ahora nos toca ir a por las elecciones autonómicas, donde se juega el futuro de los ciudadanos en muchos aspectos. Y dejar en paz a un líder querido, que nos encabezará hasta el 2012 con todo nuestro afecto y apoyo. De frente tenemos a un PP peligroso, del que sabemos muchas cosas nefastas, menos las peores: sus verdaderas intenciones.

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