Anochece mientras la lluvia taconea en el monte
Los ciervos sabios se esconden para estar solos
Cuando suena el cante de las cuerdas de esa guitarra

Suplico que queden persianas por abrir y cerrar
Antes que el suelo absorba el llanto de las nubes
Piense la artista en las alfombras que ha de pisar

En tus ojos se reflejan las obras que aún no has esculpido
Puedan ser testigos del fruto perfumado de esta vida
Te ordeno que agarres los remos y no los sueltes

Mi alma afronta con tu cuerpo la corriente arrastrante del río
Aunque la ruta sea hostil la calma surgirá en algún puerto
Y en ese muelle esperarán las flores de los valientes

A mi prima Reme
A todas las personas que luchan contra el cáncer

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