Me opongo tajantemente al control previo de las noticias de RTVE por el Consejo de administración. En los medios informativos serios, las redacciones son independientes de los editores como de la venta de espacios publicitarios. La decisión recién tomada por los consejeros de RTVE de poder supervisar y conocer con antelación el contenido de los telediarios me parece un escándalo y un insulto a la profesión de periodista, que a este rumbo en España va a quedar definitivamente bajo esa tutela nefasta que en la etapa de Aznar nos colocó en la cola del rigor informativo europeo.

¿Se le ocurre a un ministro o a un consejero regional de Sanidad reclamar control previo del método aplicado por cada cirujano en cada operación? Voy a ser más provocador: ¿Se nos ocurre a los ciudadanos reclamar a los consejeros de RTVE o a los parlamentarios el conocimiento previo de la tecla que van a pulsar en cada votación?

Se le nota el plumero al PP, que está recuperando soberanía absoluta en la cúpula de RTVE y consiguió aglutinar fuerzas entorno a esta idea vergonzosa. Este partido ya ha demostrado en las comunidades autónomas en las que ha ganado este año que es capaz de destrozar la independencia informativa (como en Baleares, donde tuvo el morro enorme de colocar a su consejero de Presidencia al frente de la televisión autonómica IB3). Dicho esto, lamento francamente que los demás consejeros de RTVE no hayan sabido parar esta insensatez, un capricho pueril sin embargo altamente peligroso para la libertad de información en España. Y ni hablo de otra preocupación mayor, de índole profesional: a partir de ahora un consejero amiguete de cadenas privadas podrá filtrar exclusivas de RTVE a otras redacciones.

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