Reconozco que me irritan aquellos conductores que, entrando en autopista en un momento de tráfico denso y lento, aprovechan el contexto de retención para adelantar el mayor número de coches por la derecha, apurando al máximo la banda de entrada a la vía rápida. No se cola un coche o dos, sino quince o veinte, y con todo el morro. Estos son los mismos que, en atascos, aprovechan que dejes algo de espacio prudente con el coche que te precede para meterse en el medio y ganar una posición. Luego están los que avanzan durante kilómetros a 110 km/h por la vía izquierda y tardan todo lo que pueden para pasarse muy poquito a poco a la vía de la derecha y dejar así que adelantes. Algunos también circulan tranquilos entre los dos carriles, sin estar al teléfono ni distraídos por nada. También están los que tienes delante y que no paran de frenar todo el rato, porque eso de anticipar les debe parecer chino. Sin hablar de los extremos: los que hacen S entre vehículos para adelantar, aunque ello suponga hacerlo por la derecha. Mantener la calma es la palabra de orden, aunque resulte más fácil decirlo que hacerlo.

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