Dice el portavoz de la Conferencia episcopal española, Juan Antonio Martínez Camino, que al PSOE le falta tradición democrática.

Lo dice un señor que trabaja en una organización opaca y oligárquica a un partido que se somete a elecciones desde hace más de 130 años y que de este modo fue elegido por sucesivas mayorías ciudadanas para gobernar el país la mayor parte de los años de la etapa constitucional desde la Transición.

Lo dice una organización que en los púlpitos que tiene en cada pueblo de España no deja a nadie tomar libremente la palabra tras la intervención de sus misioneros y que no tolera el contraste de los puntos de vista que inculca a la gente aprovechándose de espacios como los sermones.

Lo dice una organización en la que las mujeres no pueden optar a los mejores puestos, desde siglos.

Lo dice quien defiende que la ley educativa del ministro Wert salga adelante tal como la decide un único partido, el PP, sin contar con las sensibilidades de los partidos que representan al resto de la sociedad y sin tolerar la diversidad religiosa.

Igual, Monseñor, aprendería algo del significado de “tradición democrática” siguiendo unas clases de Educación para la Ciudadanía antes que la futura ley del PP se cargue esta espléndida asignatura.

A esta cúpula de la Iglesia española no le basta con manipular a las mentes desde altares que no abre al debate, sino que también quiere que el parlamento cumpla con sus órdenes sin rechistar, como el último de los bobos. Observe Monseñor que cuando abre la boca salta a la evidencia lo sectarias que son sus mentes. Reflexione Monseñor sobre su capacidad para ser portavoz de una Iglesia cuya objetivo debería ser atraer antes que generar un sano asco intelectual.

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