Hoy el presidente del Consejo de Residentes Españoles de la demarcación consular de Ginebra (CRE Ginebra), Francisco Ruiz, me ha comentado que el Consulado de España en Ginebra sigue con su plan de cerrar los sábados a partir del 1 de enero de 2014. El descontento provocado por esta medida entre los españoles de la región no ha servido de nada hasta la fecha. El CRE ha remitido escritos al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo (del PP), sin recibir de momento contestación. El cierre del sábado, día de apertura más útil para los trabajadores, es tan absurdo que el PSOE no tuvo más remedio que llevar el tema al Congreso de los Diputados.

A esto se añade otro detalle, que no es baladí: la Ley 40/2006 del Estatuto de la Ciudadanía Española en el Exterior establece, en su artículo 13, que entre las funciones de los Consejos de Residentes Españoles está la de “debatir y proponer a las Oficinas Consulares las medidas relacionadas con su función consular que contribuyan a mejorarla en el ámbito de su circunscripción”. A la oficina consular de Ginebra esto de debatir la medida tuvo que parecerle superfluo, ya que estamos a dos semanas de la fecha del cierre y el cónsul todavía no ha convocado al CRE para debatir de la polémica idea.

Esta forma de actuar y entender las cosas desvela un problema de índole superior sobre el básico respeto del Estado de derecho y la necesaria preservación de las buenas relaciones entre el Consulado y el CRE, que bajo ningún concepto puede verse ninguneado como lo está siendo actualmente.

Por todo ello, lo más lógico sería suspender la decisión de cierre hasta celebrarse una reunión en la que el CRE pueda analizar la situación, entender las motivaciones del cónsul y proponer una alternativa que anteponga el servicio público y los intereses de la ciudadanía a todo el resto.

Anuncios