Los socialistas arrancamos el día con la cruda realidad reflejada en el tazón del desayuno. El batacazo que registró anoche el PSOE en las elecciones europeas lleva tiempo anunciado en el Comité Federal del partido: a puerta cerrada, se ha avisado en reiteradas ocasiones que una parte importante de la militancia se siente apartada y que así no se colocan las bases previas a la resolución de la desafección ciudadana. Tampoco parece que se crea mucho en cambios que permitan desencorsetar nuestras instituciones.

Los dos grandes partidos arquitectos del entramado institucional español no han sabido adaptarlo para que responda a los males que azotan a la población. Mientras los desempleados no tienen esperanza de futuro y los que trabajan lo hacen por sueldos que ya no merecen ni el calificativo de indecentes, brotan corruptos que se pasean tranquilamente en primera fila de la política gracias a la impunidad que les regala el sistema. La duda que planea sobre miembros del gobierno del PP, empezando por su propio presidente Mariano Rajoy, es insostenible. Y el desdén con el que despachan a periodistas y ciudadanos es nauseabundo.

Frente a esto, el PSOE irrita al electorado joven por un modus operandi que, en vez de abrir el partido a caras distintas capaces de competir con la oferta virgen de nuevos partidos, lo hace decaer cerrándolo sobre sí mismo y dejándolo adentrarse por la resbaladiza pendiente del amiguismo. Quienes configuraron la candidatura europea se preocuparon más de recolocar a viejas glorias cuestionadas y a colaboradores afines que en integrar a candidatos que ganaron primarias abiertas en sus federaciones sin gozar de la mediatización que otorga la pertenencia a Andalucía o Cataluña. Allí está el ejemplo de Ángela Sabater: ganó la consulta abierta del PSOE Europa para aspirar al único escaño parlamentario que durante años se reservaba a esta federación de la diáspora… pero Ferraz la relegó al puesto 33, ninguneando de paso a toda la militancia en el exterior. ¿Qué movilización puedes recabar de compañeros que desprecias?

El electorado tradicional está cansado por un partido que funciona al ralentí, no se moja y hace oídos sordos a las demandas que le vienen de dentro (ya no hablemos de lo que pida la calle). Volviendo al ejemplo de la diáspora: este colectivo lleva décadas esperando que se le deje elegir a diputados y senadores propios, como hacen Francia, Italia y Portugal. Y en vez de comprobar que se acelera el pulso para realizar lo que varias veces fue promesa electoral socialista, desde hace tres años esta población aguanta además un insultante y desalentador proceso de voto rogado en cada cita con las urnas.

También observa perplejo la perpetuación de un liderazgo que no moviliza. El PSOE necesita una cabeza carismática, valiente y con carta de servicio de buena gente. Dentro y fuera de la casa, es sabido que de haberse llevado a cabo lo de “1 militante, 1 voto”, el resultado del 38 Congreso federal hubiera sido otro, en 2012.

La calle no tiene tiempo que perder. Pide a gritos una regeneración. Y si eso significa irse a formaciones que sí cumplen la democracia interna, la gente no se lo va a pensar dos veces. Estamos tardando tanto en hacer primarias abiertas que en breve los partidos recién nacidos presumirán de mayor experiencia en algo tan fundamental para nuestro electorado, que lleva la democracia en los genes.

Estas elecciones europeas han sido una ducha fría que puede convertirse en tonificante si la vemos como la última oportunidad de resolver lo que no funciona dentro del PSOE. Con los deberes hechos, recuperaremos la capacidad de defender en público lo bueno que hemos sabido realizar para España, así como las nuevas metas progresistas que vamos a alcanzar con energía y sobretodo con sinceridad.

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