Demasiado caro para ser financiado para todos los enfermos que lo necesitan. Así considera el PP al sofosbuvir, medicamento para el tratamiento de la hepatitis C crónica, más conocido bajo la marca comercial Sovaldi. Utilizado en combinación con otros fármacos, este producto detiene la multiplicación del virus de la hepatitis C. Es la única posibilidad de vida que tienen muchos enfermos a los que no se les puede aplicar otro fármaco.

Las movilizaciones de afectados por la hepatitis C forzaron el gobierno del PP a negociar con la farmacéutica que comercializa el Sovaldi la reducción del coste por tratamiento de 60.000 a 25.000 euros. El gobierno central tuvo que incluirlo en las listas de medicamentos financiados por la sanidad pública y pasó de inmediato la patata caliente a las comunidades autónomas, que son las que van a tener que costear cada tratamiento.

Para no resolver el problema, algunas comunidades autónomas decidieron a su vez limitar el uso de Sovaldi únicamente a aquellos enfermos de hepatitis C que estén en riesgo de morir. El gobierno regional madrileño del PP es de los que pone trabas a salvar vidas con el Sovaldi. Se le enfrenta el Partido Socialista de Madrid de Tomás Gómez, que se ha involucrado en la batalla para que los enfermos accedan al fármaco, como ocurre en la Andalucía del PSOE y en Euskadi.

Ana Mato –a la que le gustaba ver como vestían a sus hijos– se ha ido del Ministerio de Sanidad sin resolver debidamente el asunto. Le deseamos que nunca el fatal virus nunca afecte a sus familiares. Sólo en 2013, unas 4000 personas fallecieron por hepatitis C en España. El tratamiento con sofosbuvir puede llegar a curar el 90% de los casos. Pero en la óptica del PP, la vida de un ser humano no vale 25.000 euros.

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