El clamor de los ciudadanos ha sido claro: defensa de la libertad de expresión, defensa de la laicidad, rechazo del terrorismo, rechazo del antisemitismo, solidaridad con familias y compañeros de las víctimas, agradecimiento a la policía por su trabajo en la protección de la población. Así he entendido el mensaje de la marcha #JeSuisCharlie que el sábado reunió a más de 4 millones de ciudadanos en París como en ciudades de Francia y del resto del mundo.

Nos enteramos ahora que la primera respuesta que planea la UE es la limitación de la libre circulación en el espacio Schengen. Como no podía ser de otra manera, Rajoy es firmante de la idea. Objetivo declarado: evitar que terroristas se paseen libremente en Europa. Sin ánimos de criticar la legítima reflexión sobre la seguridad interior de la UE, aquí lo que deben hacer los gobernantes europeos es no fallarle a la gente. Las medidas que vayan a preparar deben responder a lo que los ciudadanos han gritado el sábado 11 de enero de 2015. Y que yo sepa, ninguno de los manifestantes ha pedido retrocesos en la libertad de circulación, que es además una de las únicas grandes ventajas de la UE que la gente logra percibir directamente.

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