Hoy se reúne el Comité Federal del PSOE, parlamento interno del que soy miembro elegido por mis compañeros del PSOE Europa. Ferraz me ha dejado fuera, oficialmente por no quedarle presupuesto para correr con los gastos de mi desplazamiento desde Suiza (cuando demuestran lo contrario las cuentas del partido, que para colmo se aprueban hoy). Afortunadamente, a los compañeros de América, cuyos viajes suponen una carga superior, no les han puesto pegas. Como considero que el partido es interclasista y que el derecho a participar en la democracia interna no debería estar supeditado al capital económico de cada uno, por escrito he manifestado mi sorpresa al secretario federal de Organización. Es compañero, nos conocemos y tenemos trato cordial. No me ha contestado.

Los que ordenan y mandan en el partido saben que en Ferraz siempre he dicho lo que pensaba, para bien y para mal. Por eso con mi ausencia se han quitado una china del zapato, evitando que hable delante de todos de la precaria situación de mi federación al llevar 8 meses sin Ejecutiva, dirigida por una Gestora tras la dimisión (¡por desatención de Ferraz!) de los compañeros que elegimos en nuestro último congreso. Han evitado que solicite que el discurso de cara a los residentes en el exterior no se limite a prometer el fin del voto rogado sino recupere el debate allí donde había quedado, es decir con la promesa electoral de dotar a la diáspora de diputados y senadores, reformando la Constitución. Han evitado que destaque el espléndido resultado de los compañeros andaluces, a la vez que la perplejidad ante la operación que apartó a Tomás Gómez del PSM y que ha puesto sobre la mesa exigencias en materia de encuestas que bien podrían trasladarse a nivel nacional. Han evitado que solicite la afiliación de Angel Gabilondo, por el que tengo una gran estima y que considero ser merecedor de un carné de militante del PSOE al igual que los que le aplauden en los mitines y pegan sus carteles. En definitiva, han evitado que se comenten esos temas y por eso considerarán que, tanto en las formas como en el fondo, merecía la pena. Los demás seguiremos siendo socialistas.

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