Teníamos que visitar ese pueblo abandonado cerca de Zamora. Nos ibas a llevar tú, que sabías cómo llegar. Lo habíamos hablado en nuestra última parrillada todos juntos, el verano pasado en casa de Chelo.

José Luis, llevamos horas recordando como, de pequeños, eras el primero que se presentaba en casa cuando para las vacaciones de julio y agosto acudíamos a Anta, el pueblo de nuestras raíces. Procedentes de Madrid, Navarra, País Vasco, Barcelona, Francia, Suiza, llegábamos rotos por un viaje que entonces se hacía en coche incluso para los que suponía 17 horas de carretera. La recompensa era el recibimiento de ese amigo que reconocía el Alfa Romeo rojo de mi padre y se venía corriendo.

Contigo y los pocos que estabais allí durante todo el año, los chavales que nos juntábamos en la aldea nos íbamos juntos a explorar el mundo, el de las inmediaciones del pueblo. Tenía encanto esa naturaleza y esa libertad de las que no gozábamos en la ciudad. Nos pasaban cosas tan cómicas e irrepetibles como ser perseguidos por la calle por una vaca negra y tener que correr a esconderse en un pajar cuya puerta de madera sigue hoy marcada por los cuernos del feroz animal. Conocías los caminos por los que nos arriesgábamos a meter las bicis. Lo años pasaron y seguías siendo nuestra guía en la comarca de Sanabria-Carballeda cada vez que, ahora, se nos antojaba salir de senderismo.

Vivir en el pueblo no te había impedido acceder a una formación académica. Eras la prueba de que existe talento y preparación en la España rural, cuyo potencial sigue muchas veces despreciado.

Esta semana te has ido por sorpresa y a toda la gente de Anta, la que vive en el pueblo como los que estamos más lejos, nos has dejado hundidos en un dolor tan agudo como inesperado. Eras nuestro amigo del pueblo. Nuestro amigo de infancia. Te queríamos mucho.

A ese pueblo abandonado cerca de Zamora iremos igualmente, José Luis. Aunque tu cuerpo ya no esté, no tengas duda de que nos acompañarás durante el camino. Durante este y los siguientes.

Descansa en paz.

Anuncios