Suiza cuenta apenas con 150.000 votantes en el extranjero y los partidos políticos ya se vuelcan en proponerles una oferta concreta de cara a las elecciones federales del próximo 18 de octubre. Ayer los socialistas anunciaron que incluirán a residentes en el exterior en sus listas. Los democristianos también competirán de la misma manera en ese terreno. Los partidos cubren así carencias de la legislación, a la espera de que prosperen los trabajos en curso para crear una circunscripción exterior en la que se institucionalice la elección de representantes de la diáspora. Suiza quiere sumarse a países como Francia, Italia y Portugal, que ya cuentan con parlamentarios de sus expatriados.

España suma 1.800.000 electores españoles en el exterior, pero no parece suficiente para que el tema preocupe y se les otorgue también derecho a ser elegidos. Es cierto que el PSOE hizo suyas las reflexiones de sus militantes en el exterior, asumiendo la propuesta del PSOE Europa: la federación socialista exterior defiende que los españoles en el extranjero cuenten con una representación parlamentaria directa de diputados y senadores, cuyo número se determine en condiciones de igualdad democrática con los demás españoles, y cuya elección se realice a través de varias circunscripciones exteriores con el fin de adaptarse a la dispersión geográfica y la disparidad de situaciones de los residentes fuera de España.

Si bien la idea ha sido reflejada en programas electorales, congresos y conferencias del PSOE, raramente la prensa nacional se interesa por el asunto, al contrario de lo que ocurre esta mañana en Suiza, con páginas en todos los periódicos (alguno incluso le dedica la portada). Y ello evidentemente contribuye a que la situación española no evolucione.

En solamente cuatro ocasiones los partidos españoles han incluído a residentes en el extranjero en puestos de salida de sus candidaturas. Así las cosas, el PSOE tuvo a dos eurodiputados y a un senador procedente de sus agrupaciones en el exterior. Mientras el PP no quiso más que un parlamentario autonómico en Galicia. Las demás veces, los candidatos de la diáspora siempre han acabado en puestos de imposible elección. Son ejemplo de ello incluso figuras destacadas como Miriam Herrero en el PSOE Europa (que cerró la lista al Congreso de los Diputados por Madrid en 2008 y repitió en 2011) y su compañera Ángela Sabater (que en las europeas 2014 ocupó el puesto 33 de la lista). En Argentina ocurrió lo mismo con María de los Ángeles Ruisánchez (durante años secretaria general del PSOE Buenos Aires pero última suplente en la candidatura del 2007 al parlamento asturiano). La situación en los otros partidos incluso ha sido más discreta.

¿Qué ocurrirá en las elecciones generales de final de año? En aquellos partidos que celebran primarias, la situación se pondrá aún más difícil para los militantes en el exterior, que a defecto de circunscripciones propias no cuentan con territorio electoral propio: competir para figurar en una lista provincial no solamente sería difícil por la desventaja de ser auténticos desconocidos en esa zona ajena, sino que el mero hecho de no ser militante dentro de la estructura de esa demarcación probablemente les cierre las puertas. Salvo sorpresa, los casi dos millones de electores españoles en el exterior se quedarán una vez más sin voz en el nuevo parlamento. A contrario de sus homólogos suizos.

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