Un trabajador que busca empleo y plantea su candidatura a ocupar un puesto ofertado conoce la necesidad de corresponder al mayor número de características del perfil deseado. El empleador anhela que la persona que vaya a contratar esté en las mejores disposiciones posibles para ser operativa cuanto antes. En esto, ayuda que la persona ya haya desempeñado funciones similares y pueda exhibir buenos resultados cosechados. Así es como se desarrollan procesos de selección que desembocan en la satisfacción por parte del dador de empleo como de la persona reclutada.

La elección a la Secretaría General del PSOE es un proceso al que se le puede aplicar un procedimiento análogo. El empleador somos los militantes, que en este caso componemos el cuerpo electoral que va a actuar como jurado.

El liderazgo de un partido político requiere de un perfil que responda a numerosas exigencias y ello nos lleva, de entrada, a reconocer la valentía de las personas que se presentan a unas primarias, que no optan a vacaciones pagadas ni a un viaje en crucero. En la oferta virtual de empleo para la Secretaría General del PSOE, veríamos los siguientes puntos (la lista no pretende ser exhaustiva):

  • Demostrada capacidad de ganar elecciones en la actualidad
  • Capacidad de liderazgo, motivación y cohesión de equipos pluridisciplinares y multiculturales
  • Capacidad de empatía (entiéndase: capacidad de respetar a los suyos y considerarlos con sensibilidad, para poder así respetar y considerar a la ciudadanía)
  • Demostrada capacidad de afrontar con éxito situaciones de crisis
  • Elevadas aptitudes de comunicación y divulgación
  • Carácter negociador

Para proceder a la selección en el caso de la Secretaría General del PSOE, la conocida trayectoria pública de los tres candidatos con más posibilidades nos permite puntuarles en cada exigencia en base a la experiencia que tenemos de ellos. Cada militante puede hacerlo a título personal.

Lo he hecho, basándome también en experiencias vividas puertas adentro y que inevitablemente contribuyen a formar criterio. Mi conclusión es favorable a Susana Díaz, que en esta ocasión más corresponde al perfil. Podría dar los detalles de la puntuación y justificarlos mediante comentarios. Pero desde la óptica del compañerismo y el respeto a los demás candidatos, no me parece bien escribir nada que vaya en contra de ellos. Este proceso debe desembocar en algo positivo: el actual momento está destinado a la futura buena marcha del organismo dador de empleo y en ese objetivo ha de enfocarse. Para eso se realiza la selección.

En definitiva, lo recomendable y sensato es medir las reflexiones, manifestar opiniones y apoyos constructivos, evitando tratar a compañeros como enemigos. Si la capacidad de cohesión, la empatía y la aptitud a afrontar situaciones de crisis son puntos necesarios para el perfil que buscamos, es preferible que los candidatos den fe de dichos rasgos desde ahora, cuando estamos en la tesitura más delicada. Y por supuesto, al igual que se lo pedimos a ellos, también hemos de actuar con respeto quienes tenemos que juzgarles.

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