Esta mañana he apagado la radio por hartazgo. Cuando el mejor periodismo se centra en las bobadas del neofranquismo españolista y en las repetidas estupideces del cansino nacionalismo catalán, mejor pasar. Si estos son los problemas más graves, tenemos que hacérnoslo mirar.

Mientras hay polémicas sobre si es cierto o no que 2 millones de catalanes son independentistas, hay certeza que 2,5 millones de españoles en el exterior tenemos impedimentos inasumibles para votar y no somos elegibles por ausencia de circunscripciones exteriores.

¿Cuántas horas de radio/tv y páginas de prensa dedicadas al independentismo catalán desde el 2012 y cuántas al voto exterior desde el 2011? Por población afectada, el ratio y la desigualdad dice mucho de la mediocridad del panorama.

Estos tres párrafos, que he publicado esta mañana como hilo Twitter, plantean un problema grave de desinterés, pasividad y nula autocrítica. Mientras hay atención para quienes piden salir, no la hay para nosotros que pedimos entrar. Probablemente no estemos haciendo el suficiente ruido para que el tema tenga calado, ahora que se acerca una campaña electoral.

(Publicado el 21 de marzo de 2019 en Espanoles.ch)

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