Me gusta ir al grano. Amo las cosas bien hechas, la calidad, la consideración entre personas. Aprecio los barrios antiguos, las calles limpias, el medio ambiente cuidado. Me gusta leer a Pablo Neruda, casi tanto como el olor de una panadería. No me gustan las videoconsolas, ni los coches diesel o que se acabe el tarro de miel. Me cuesta esperar.

Hola, me llamo Marco Ferrara Ferrero. Nací en Lausana (Suiza), el 30 de abril de 1982, de padre italiano y madre zamorana. Tengo un hermano, más joven. Soy un español en el exterior (que no un emigrante). Licenciado en Ciencias políticas por la Universidad de Lausanne. Mi profesión es el periodismo, pero con crisis económica del 2009 dejé las redacciones para trabajar en el sector de la comunicación corporativa.

Soy un apasionado por la justicia social de John Rawls. Me sigue guiando la visión de la dignidad humana que tenía el asesinado juez italiano Giovanni Falcone. He optado por moverme en el campo progresista de la escena política. Milito por una mayor igualdad entre ciudadanos y por un mundo más social, con esperanza transformadora. Que bonito.

Entré en el PSOE en 2002, a través de la Agrupación de Lausanne. Primero llamé a la sede de Zamora, que me comentó que “antes existía” una estructura en el extranjero y me redirigió a Ferraz, que a su vez me puso en contacto con Francisco Ruiz Vázquez, un histórico socialista en el exterior. Paco ha dado mil batallas y se las sabe todas, siendo a la vez un tipo genial y justo. Cuando conocí al grupo en Lausanne, les dije que no podía ser que residiendo en la región ni supiera de su existencia y que en las provincias en España incluso hablaran al pasado del partido en el exterior. Rebosando de energía, un año después me convertí en secretario de Organización a nivel local. Ese papel me permitió cononcer a compañeros de las demás agrupaciones suizas y europeas del PSOE, entre ellos Miriam Herrero. Por sintonía generacional, de inmediato formamos un tándem. En 2004 el PSOE ganó las elecciones con Zapatero. En el exterior, nuestra Federación del PSOE en Europa estaba desfasada desde hace tiempo y sobrevivía sin despertar real interés. Ese mismo año, ante el 7 Congreso de la federación, junto con otras agrupaciones montamos una candidatura a la Secretaría General con el jóven eurodiputado Javier Moreno Sánchez, que conocimos meses antes en la campaña europea y que además tenía el beneplácito de Ferraz (lo cual ayudaría a darnos músculo). Redacté parte de la ponencia marco y Javier me propuso la Secretaría de Comunicación e Información, campo en el que tenía una batería de propuestas para reflotar a la organización. Le dimos un pulido a la imagen, modernizando el nombre (PSOE Europa) y asentando una línea de identidad corporativa de corte profesional. Pusimos en marcha una web oficial y dinámica, que llegó a ser la 2a más visitada del PSOE. Recuperamos la revista impresa Sin Fronteras. Abrimos relaciones con la prensa, que con el tiempo se convirtieron en una herramienta fundamental. En el 2008, repetí como portavoz de la dirección y de paso rebautizamos la secretaría, que pasó a ser “de Comunicación e Innovación”, para reflejar la redacción de textos vertebrales (vamos, las nuevas ideas políticas). Durante esos años montamos la presencia en redes sociales, como Facebook y Twitter, cuyo efecto viral nos permitía alcanzar más de un millón de contactos. Abrimos un banco de ideas, para que las recetas sobrevivieran a las personas. Cuando estabamos en lo más alto de nuestro recorrido promocionando nuestra propuesta estrella de crear circunscripciones propias para los españoles en el exterior, en abril de 2010 nos encontramos en el camino cara a cara con un vendaval: la voluntad de generalizar el voto rogado, que los mayores fontaneros de los partidos pensaron ser la solución a los fallos del voto exterior. Sabíamos que se trataba de un tremendo error. Sabíamos que no podríamos hacer cambiar de idea a esos dirigentes (el nuestro cortó relaciones con nosotros). Así que tras intentarlo en pasillos durante dos meses, en una reunión de criris en Bruselas en junio de 2010 decidimos que el PSOE Europa se lanzaría en público en contra de Ferraz, del PP, de CiU y del PNV. La militancia nos apoyó en un esquema de David contra Goliat, que gradualmente pasó a ser una confrontación en la que nuestro léxico se endureció al extremo: sin sorpresas no hubo forma de torcerle el brazo a la dirección federal, que posteriormente nos la tuvo jurada hasta el final. Vencieron pero no convencieron.

En esa lucha en contra del voto rogado, mi exposición pública ha sido máxima, como portavoz. Recuerdo como compañeros de las agrupaciones locales me defendían ante las eminencias grises federales que apuntaban el dedo hacia mí. Sufrí un desgaste personal brutal, un bajón emocional que no tenía que visibilizarse. Me abrasé políticamente pero me llena de orgullo la conciencia que tuvimos en el PSOE Europa de que había que defender los derechos democráticos de la ciudadanía y colocarlos por delante de los intereses del partido. En los medios de comunicación, hemos sido la voz más fuerte. Se unieron a nosotros la FSA-PSOE, el PSdeG y las agrupaciones de América. La historia nos ha dado la razón y Zapatero, que no se había mojado en este tema, reconoció el fallo al despedirse de la Secretaría General y agradeció la valentía de los compañeros del exterior.

Cuando empezó a correr el nombre de Carme Chacón para la Secretaría General del PSOE, me puse a su disposición y me incorporó a su equipo. He sido firmante del manifiesto “Mucho PSOE por hacer” con el que impulsamos su candidatura. Íbamos a ganar y darle vida al partido. Pero en el 38 Congreso en Sevilla, Rubalcaba nos ganó por un puñado de delegados. Recuerdo esa experiencia con agradecimiento a Carme, que nos llenaba de motivación, incluso cuando en las reuniones nos recordaba que en nuestro ADN “tenemos que ser buena gente, pero sobretodo gente buena”. Aquellas pequeñas cosas…

En mayo de 2012, Javier Moreno no quiso un tercer mandato al frente del PSOE Europa y apoyé a Miriam Herrero, que se convirtió en secretaria general tras ganar un 9 Congreso en el que se presentaban tres candidaturas. Miriam me propuso seguir en la Ejecutiva. Me sentía agotado y necesitaba un papel más discreto. Sorprendí a algunos al alejarme. Pasé a ser miembro del Comité Federal del PSOE y acompañé a Miriam en el máximo órgano del partido entre congresos, donde destacó por su estupenda valentía y ejemplar coherencia. En octubre de ese mismo año, asumí la Secretaría General de mi agrupación local. Desconsiderada por arriba, Miriam tiró la toalla en 2014. Desde entonces el PSOE Europa está bajo gestora, sedado.

La foto de fondo que tengo en el blog la tomé en octubre de 2010 en mi tierra de Zamora.

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“Tenemos que cumplir con nuestro deber hasta el final, sea cual sea el sacrificio que tengamos que hacer, cueste lo que cueste, porque en eso está la esencia de la dignidad humana”
Giovanni Falcone (1939-1992), juez antimafia

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