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Semáforo abierto para Marco Ferrara

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VERSO DE MI PLUMA

Pescador de río

Dicen del pescador de río:
Es tranquilo por esencia y amante del silencio.
Al ser casi inofensivo, por el cebo es perdonado.

Dicen del pescador de río:
Pisa fondo cuando avanza y por eso calza botas.
Tras un fugaz lanzamiento, el sedal es tensionado.

Dicen del pescador de río:
Es discreto en destinos y sorprende con sus tiempos.
Y si hoy noche se despide, es con rostro reposado.

A mi amiga Patricia, por su padre

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Río hostil

Anochece mientras la lluvia taconea en el monte
Los ciervos sabios se esconden para estar solos
Cuando suena el cante de las cuerdas de esa guitarra

Suplico que queden persianas por abrir y cerrar
Antes que el suelo absorba el llanto de las nubes
Piense la artista en las alfombras que ha de pisar

En tus ojos se reflejan las obras que aún no has esculpido
Puedan ser testigos del fruto perfumado de esta vida
Te ordeno que agarres los remos y no los sueltes

Mi alma afronta con tu cuerpo la corriente arrastrante del río
Aunque la ruta sea hostil la calma surgirá en algún puerto
Y en ese muelle esperarán las flores de los valientes

A mi prima Reme
A todas las personas que luchan contra el cáncer

Primaveral

Ignorando el viento de rigidez
Sosegando el jugo del enfado
Ya sea el mío como el ajeno

Lamento la pobre desnudez
Del que observa despiadado
Elegantes campos de centeno

Y reprende el olvido con acidez
Mientras su cuerpo lleva encerrado
Caldo amargo de aquel rodeno

La primavera reviste calidez
Aunque el desprecio no se ha enterado
No cuajará hielo en el terreno

Vino

Saborea el vino
Caballeroso vecino
Aparece una bella
Esbelta doncella
En los labios del hombre
Rojas gotas sin nombre
Con su dedo aglomera
Y absorbe con jumera

Deja su copa de lado
El joven varón sentado
Ante larga pierna desnuda
Su mano extrae de duda
Halaga el ardor de la piel
Su dulce caricia de miel
Por un soplo de morena
Fogoso periplo estrena

Victorias

El soldado a su fuerte
Regresa tras la batalla.
Ha escapado a la muerte
Ha evitado la metralla.
Duende lleno de suerte
Atraviesa la gran muralla.
Un amigo quedó inerte
A él dedica la medalla.

Victorias del pasado
Que ayer fueron euforia
Hoy le dejan sin agrado
A pesar de la Historia.
Con el arco enflechado
Esculpió su trayectoria.
Merecido tiene el grado
Pero ya no busca gloria.

Tropiezo y me levanto

Aprieta el sol en el monte árido y callado
Arrodillado me encuentro tan súbitamente
¿Dónde está la peña en la que he tropezado?

Sin respuesta queda quien ha sido diligente
Manos ya clavadas al pie de la azabara
Alcanzadas por el sudor que gotea de la cara

Cierro con rabia estas palmas heridas
Penetradas y abrasadas por arenas perdidas
De la tierra agarro un puñado ardiente

Mi propia voz manda ser resistente
En el pie me apoyo para levantarme
Corre la sangre, sea apenas un adarme

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